LA PERSUACIÓN

 La retórica tiene su origen en la Grecia Antigua, en el siglo V a.C. y nace como técnica de defensa oratoria en el campo jurídico. La retórica es el conjunto normativo que se ocupa de la forma de construcción de un discurso, con el fin de que sea persuasivo y embelese al auditorio. 

Corax, alumno del filósofo Empédocles, decidió crear una técnica y realizó un tratado del arte de la oratoria, inspirado en acontecimientos de puro tinte judicial. 

Cuando los propietarios de Sicilia que habían sido expropiados por los tiranos, una vez expulsados estos últimos, tuvieron que hacer valer sus derechos sobre sus propiedades debieron persuadir a un auditorio en defensa de sus intereses.

De esta forma la retórica atraviesa luego todas aquellas actividades que requieren del buen decir y se amplia tanto a la forma oral como a la escrita. Su estudio se enlaza a la crítica literaria de una forma más actual, superando las visiones más antiguas en  las que la retórica estuvo impregnada de concepciones de moral, personificadas en el preceptor que manipulaba al alumno con una enseñanza de valores inyectados persuasivamente. 

Los grandes maestros de la retórica en su origen fueron Aristóteles, Cicerón y Quintiliano. Sus iniciadores dividieron el discurso en cinco partes: exordio, narración, argumentación, digresión y epílogo.

El estudio de la retórica perdió vigencia cuando en el siglo XIX los románticos consideraron a sus reglas asfixiantes para crear en libertad, si bien una posición estricta inhibe el acto creativo, también es cierto que sus parámetros son de vital importancia para la comprensión estructural del texto. El nuevo auge de estos estudios surgen en el siglo XX a partir de considerar  figuras y tropos, como recursos fundamentales de la enunciación textual. Es por entonces que se completa como elemento de base para la crítica literaria, a la que se agrega la semiótica como forma de estudio de la narrativa de otros lenguajes, por ejemplo la narrativa de la imagen. 

En la actualidad consideramos que la palabra y la imagen se expresan espontáneamente, sin embargo, muchos siglos de retórica, nos permiten abordarlas como un juego. La eficacia actual de la lectura requiere del uso de los géneros retóricos aunque no los tengamos presentes.

El sistema retórico se conforma de la siguiente manera:

Tres géneros principales: judicial, deliberativo y demostrativo.

Judicial: que defiende o acusa, esta ligado a la Tragedia

Deliberativo: que persude o que pretende disuadir está ligado al drama en tanto sirve para la toma de decisión de los personajes.

Demostrativo o epidíctico: que instruye o destruye a través de loas. Está ligado a escenas de exposición y principalmente a la poesía.

Por otra parte : la invención retórica,  los argumentos efectivos, los argumentos racionales,  las pruebas externas e intrínsecas o de lectura, el plan de discurso ligado a la estructura, la exhortación o exordio que tiene la función de atener al auditorio, la narración propiamente dicha, la confirmación de los argumentos, y la peroración o final ya no son elementos privativos del análisis del discurso oral o literario, sino que incluye la narratividad en todos los lenguajes.

Dentro de los maestros actuales encontramos entre otros a Mijail Bajtín y todos los formalistas rusos, la escuela de Frankfurt, Roland Barthes, Julia Kristeva, Maurice Blanchot y en narratología a Paul Ricoeur.