LA POESÍA ¿SE CORRIGE?

  

Una de las características fundamentales de la poesía actual es cierta disonancia, cierta oscuridad que crea en lectores de edad algo muy parecido al desconcierto, una tensión que mucho dista del reposo que generaba la lectura de poemas años atrás. Yo no entiendo la poesía moderna, dicen. Sin embargo, si recordáramos citas tales como las de Baudelaire Hay cierta gloria en no ser comprendido … veríamos que esta dificultad no es nueva. La poesía MODERNA cuenta con por lo menos con 150 años de nacida. Montale a su vez decía Si el problema de la poesía fuera hacerse entender, nadie escribiría versos … O sea que podríamos decir que esta oscuridad siempre ha sido deliberada. La pregunta es hoy ¿sigue siéndolo? ¿O es fruto del descuido? De un escribo lo que me sale…. Lo que siento o y…la verdad no sé lo que quise decir…. ¿Es eso poesía? Acá entran en juego otras razones, una de ellas puede ser la irresponsabilidad.

«El que un hombre sea o no un gran poeta, dijo EZRA POUND, escapa a su dominio; acaso su calidad de poeta provenga del rayo del cielo, del ‘fuego de los dioses’, o como quiera uno llamarlo. Pero el instrumento que ha de registrar ese rayo está a su cargo; es culpa suya si no resulta un buen artista y, más aún, un artista impecable.»

Es cierto que todo poema aspira a ser una entidad que se baste a sí misma, pero El escritor es para el poema un operador de la lengua. Entonces ¿qué es lo que puede hacer? Puede hacer que los significados se disparen en múltiples direcciones transformando al texto en expresión polifónica, puede hacer que El verdadero contenido pase a ser la tensión entre las fuerzas formales que dislocan la correspondencia entre el signo y lo designado; puede buscar un lenguaje sin objeto comunicante o bien, como dijo Diderot “ trabajar un habla emblemática, un tejido Jeroglífico donde las fuerzas sonoras impresionan más profundamente que las ideas.

Todo esto lleva a una ampliación del concepto de la belleza del poema. De esta manera cambia el «nombrar» de las cosas; y el lenguaje pasa a provocar, a subyugar al objeto haciéndolo único e irrepetible.

Góngora fue el primero en descubrir que la creación no se debía medir con la realidad sino consigo misma, de ahí el énfasis puesto en la fuerza transformadora que crea imágenes con valor de mito. Esta fuerza transformadora es la que dio en llamar «fantasía metafórica». La diferencia respecto a toda lírica anterior es que el equilibrio entre contenido y modo de expresión se rompe para dar la técnica su máximo poder quitándoselo a las musas.

Fácil sería demostrar la afirmación de Benn «La inspiración no guía sino que desorienta si pensáramos que toda creación poética nace o debería nacer de un profundo silencio... De no ser así todo ese juego de libertades formales se transformaría en un completo caos. Es por eso que a los poetas, sobre todo después de Mallarmé, les gusta hablar de álgebra, de laboratorio de operaciones. El poeta de este siglo es un pensador. Eliot ya veía en el acto poético un trabajo de precisión que lleva consigo obligaciones parecidas a la construcción de una máquina o el torneado de la pata de una mesa. Y Para Valery escribir poesía equivalía a ensayar las combinaciones entre zonas de significados intercambiable y de distintos efectos sonoros hasta hallar aquella única combinación que posee la imprescindibilidad de una fórmula matemática.

En dos palabras: es el LENGUAJE elevado a su máxima expresión la piedra fundamental de la poesía contemporánea. A veces Un lenguaje desnudo, sin poder comunicante... que encuentra al poeta y con él se debate porque sólo el lenguaje puede salvarlo. Un lenguaje que ha de diferenciarse de la prosa y digno de personas capaces de entenderlo”. Y es La existencia de este lenguaje único, razón por demás valedera para luchar con garras y dientes a fin de no ser devorados por la amorfa mediocridad imperante en estas décadas.

Pero los poetas estamos solos, ensordecidos frente a las enorme garganta informativa de radios, periódicos y video clips, saturados de color, imágenes y asombro ante las pantallas de video, mudos frente al bullicio de la ciudad y hartos de impaciencia _una impaciencia tal que nos impide gozar del silencio imprescindible para poder comulgar con un poema.

Tal vez sea por esta falta de ojos y oídos que este lenguaje sea aun rotulado de críptico o ilógico, cargados de rupturas e incongruencias.

Tampoco creo como en el caso de Freud, que la poesía sea fruto del fluir de “oscuras visiones primigenias” para las que el poeta es un médium (teoría que dejó profundas secuelas en los surrealistas. El poeta debe poner orden al caos inspirador elaborando, relacionando, construyendo.

Muchas veces nos ponen como contrapartida a los poetas malditos, seres atormentados, consumidos por el Opio, el alcohol, la locura y las pasiones. Es cierto que nos legaron una obra escrita con las entrañas pero en el otro extremo estaba el talento lacerado y brillante, la genialidad. ¿Somos nosotros geniales? En nuestro país el coletazo de ese huracán que fueron los poetas malditos hizo sus estragos respectivos en algunas generaciones de poetas y escritores... Así muchos se lanzaron a la noche. Algunos con talento, otros con mucho caradurismo y excelente hígado se etiquetaron como poetas Pero ojo: A pesar de todo, este poeta maldito es preferible a muchos otros poetas potables, ganadores de premios, que no cometen faltas ni excesos de ningún tipo.... para quienes la poesía actual sigue siendo rara y oscura, para ellos la poesía está en arcaicos poemas de sílabas contadas o en el poema prolijito y de autoayuda. Eso tampoco sirve

Entonces ¿qué hacer?

A escribir se aprende escribiendo y, sobre todo, leyendo, viendo procedimientos de otros poetas, para ir descubriendo los propios.

De las cartas de Flaubert A Louise Colet.1852. leo (...) Llevo siete días en estas correcciones, tengo los nervios de punta, me apresuro y habría que hacer esto lentamente; descubrir en todas las frases ,palabras que cambiar, consonancias que eliminar, etc., es un trabajo árido, largo y en el fondo humillante . A ti no te llevaré nada; no te enseñaré ni una línea hasta que esté completamente terminado, por muchas ganas que tenga de hacer lo contrario (...)

Soy como un hombre que tocara el piano con balas de plomo en cada falange. Pero cuando haga dedos, quizá resulte algo bueno. Creo que lo que hacemos no es para nosotros, sino para los demás; el arte no tiene nada que ver con el artista ni con lo que siente. La pasión no hace versos y cuanto más personal sea más floja será. No juzgues mi rigidez. Nada se consigue sin esfuerzo. Todo tiene su sacrificio. La perla es una enfermedad de la ostra y el estilo quizá el derrame de un dolor más profundo. . ¡No!, «no toda mi felicidad está en mi trabajo, y planeo poco en alas de la inspiración». Al contrario Mi trabajo es mi tormento, me rasco hasta hacerme sangre. Esta voluntad que me llena no impide los desánimos ni los cansancios.

Me pregunto ¿tenemos nosotros esa voluntad? Acaso sin ella podríamos llegar aunque más no sea al tobillo de Flaubert?

 

Ah, pero me hablás de un narrador…. Dirán Uds. Bueno Vayamos en busca de un poeta: el gran poeta francés Paul Valéry dijo que el estado de inspiración no es el estado conveniente para escribir un poema Y lo mismo, García Lorca quien expresó:

El poeta que va a hacer un poema (lo sé por experiencia propia) tiene la sensación vaga de que va a una cacería nocturna en un bosque lejanísimo. Un miedo inexplicable rumorea en el corazón. Para serenarse, siempre es conveniente beber un vaso de agua fresca

Hay que salir. Y este es el momento peligroso para el poeta. El poeta debe llevar un plano de los sitios que va a recorrer y debe estar sereno frente a las mil bellezas y las mil fealdades disfrazadas de belleza que han de pasar ante sus ojos. El poeta debe ir a su cacería limpio y sereno Debe tapar sus oídos como Ulises frente a las sirenas, y debe lanzar sus flechas sobre las metáforas falsas y mantenerse firme contra los espejismos sin orden o ni belleza... que le irán sin duda acompañando. Haya veces que tendrá que dar grandes gritos en la soledad poética para ahuyentar los espíritus fáciles que quieren llevarnos a los halagos populares. Momento peligroso si el poeta se entrega, porque como lo haga, no podrá nunca levantar su obra. . El estado de inspiración es un estado de recogimiento, pero no de dinamismo creador. Hay que reposar la visión del concepto para que se clarifique. No creo que ningún gran artista trabaje en estado de fiebre... La inspiración da la imagen, pero no el vestido. Y para vestirla hay que observar ecuánimemente y sin apasionamiento peligroso la calidad y sonoridad de la palabra...

De una forma mucho más simple el alemán Benn de alguna manera lo resume con esta frase: Enfrentarse a un poema es para el autor como domar un león. Yo me pregunto ¿quienes están dispuestos a asumir ese riesgo? A asumir que no somos tan perfectos, que lo que sentimos es importante para nosotros pero no lo es para el poema como obra de arte,… asumir que hay que tirar mucho… ¿Cuántas fotos les salen bien de un rollo de 36? Cuántas deben descartar’ ¿de los últimos 36 poemas escritos ¿Cuántos descartaron? ¡Seamos francos! Tenemos un amor desmesurado hacia nosotros mismos y muy poco amor y muy poco respeto hacia la palabra o la poesía.

Edgar Bayley bien dijo La poesía no es lamento, confidencia, no es lo que a mí me pasa o les pasa a los Otros. Todo eso son materiales posibles -no los únicos- para la experiencia de la poesía.

En la mera inspiración –refuerza Marcelo Di Marco, que muchos endiosan- la imaginación se parece a la correntada de un río: a veces será más o menos caudalosa, pero siempre traerá en sus aguas tanto oro como desechos. Y aquí interviene la fábrica del poeta. En ésta, la segunda etapa, aparecen todos los trucos, las herramientas y los procedimientos que nos permiten ejercer cierto control sobre nosotros mismos para poder dedicarnos de lleno al poema, dentro de su territorio que es el lenguaje.

 

Pero eso tiene remedio LA POESÍA SE CORRIGE. Tomando no sólo los consejos de Marcelo Di Marco, sino todos los que pude hallar en libros, manuales, revistas, charlas... más mi experiencia personal pude armar este «coktel». ¿Qué es lo que tendríamos que hacer?

• Volcar las cosas como son, sin pensar…. escribir con el pellejo, con el corazón pero después … Ya que somos capaces de Mirar el mundo de una manera diferente , tomarnos el trabajo de decirlo de una manera diferente

• Lo importante no es lo que está dicho sino cómo está dicho. No hay grandes temas como no hay temas pequeños. El poeta español Pedro Salinas consideraba, por ejemplo «premisa indispensable mantenerse lo más alejado posible de objetos y temas ya que sólo así el movimiento creador del lenguaje podía desenvolverse». Pero si queremos hacer caso a Dylan Thomas : habría que usar mucho detalle en lo temas nimios y tratar con muchísima sobriedad y muy pocas palabras los grandes temas

• ¿Y el YO? ¿Realmente creen que somos tan importantes? Para escribir poesía hay que atravesar la realidad. Tal vez usarnos como excusa pero el lector de poesía busca en nuestros libros: poemas, palabras ¡No nuestra biografía! …Es cierto algunos lo hacen, pero a esos es mejor perderlos por el camino o sugerirles que compren la Hola o se dediquen a la psicología. Nosotros los poetas somos trabajadores de la palabra, no streapers a los que nos encanta mostrar la cruda desnudez de nuestras almas. …. Ya sé que hay quienes lo hacen…yo les pregunto ¿son poetas?

• Ser uno mismo y dar por tierra lo preconcebido, esa forma culturosa que nos metieron el la cabeza en la escuela. No existe una manera CORRECTA de escribir un poema. Existe una manera única y es tarea del poeta DESCUBRIRLA, ELABORARLA con responsabilidad para que pueda ser lo que pedía Joyce: la configuración .de lo intelectual y de lo emocional con un fin estético. Pero sobre todo la poesía es un acto de conocimiento, de búsqueda interna, de contemplación, de indagación profunda Lejos está de versitos para la feliz quinceañera o el homenaje al empleado fiel ¡Eso es prosa versificada! ¡Eso es prostituir la poesía!

• Evitar el lugar común, adjetivos que no dan vida (pensar en adjetivos insólitos o en aquellos que aporten algo que el lector no sabe o no imagina… ¿qué sentido tiene poner noche oscura o luna plateada?) Hay que suprimir perífrasis rebuscadas, repeticiones conceptos redundantes, palabras con «prestigio poético» (por ejemplo: aurora, luna, pétalo, nieve, niña, crepúsculo, rocío, etc.

• Procurar síntesis o sea : suprimir, podar, podar, podar, podar

• Tener siempre en cuenta el contexto

• Buscar un remate acabado pero no “moño” , ni explicación , ni moraleja

• Releer en voz alta para Atender a la música del poema, ¿hay rimas internas?, cacofonías, ¿faltan o sobran sílabas (aún sin contarlas, no estamos hablando de métrica sino del aspecto rítmico del poema

• Revisar La puntuación ¿usaremos la tradicional o nos desprenderemos de ella? Si es así demos a leer el poema a otro para ver si la disposición espacial ayuda para que el otro lo lea como yo quiero escucharlo Pensemos ¿por qué bajar este o aquel verso? Por qué darle + o – espaciado ¿tomaremos elementos de la concreta? ¿Cuál será su lugar en la página? ¿con qué tipografía? ¿Y las mayúsculas?

• Aprovechar las posibilidades que ofrece el título como parte integrante del poema para que Invite a la lectura y le agregue algo

• Enriquecer el texto utilizando los recursos estilísticos… para eso están

• Forzar al lenguaje a ir más allá, más allá, más allá, más allá, hasta que pueda decir lo indecible, comunicar lo incomunicable, ESA ES LA ESENCIA DE LA POESÍA

Y reconocer que no somos perfectos, por lo tanto no lo es tampoco nuestra obra. Podemos equivocarnos, podemos cometer errores y PODEMOS CORREGIRLOS

Me pregunto: ¿Podremos redimirnos gracias a la voluntad de ser mejores? Particularmente coincido con lo que afirmó en una oportunidad Ezra Pound: es una vergÜenza que la obra de un hombre no muestre un progreso creciente y una mayor perfección de principio a fin, porque la maestría en el arte es obra de toda una vida.