BIOPOLÍTICA, BIOPODER

 La pregunta que se hacía Michel Foucault por los años 70 era ¿Por qué, al menos hasta hoy una política de la vida amenaza siempre con volverse acción para la muerte?, ya en este período se analiza en la obra del filósofo francés, la pregunta por el poder, partiendo que el período anterior de sus producciones eran la pregunta por el saber (1954- 1969), que se conocen a través de 'Historia de la locura', 'El nacimiento de la clínica, 'Las palabras y las cosas'. 

Otra clasificación lo divide en el método arqueológico y el método genealógico.  Del primero se cita la obra 'Arqueología del saber', y concluye con la lección inaugural en el College de France: L'ordre au discours (conocido como 'El orden del discurso'). Lo segundo es la emergencia del concepto de poder, es una reordenación de sus procedimientos que se identifican como genealogía. Los libros más conocidos de este período son 'Vigilar y castigar', 'Historia de la sexualidad', y todas sus clases que aparecen editadas después de su muerte. 

El concepto de Biopolítica nace en este período y son varios los autores que examinan la génesis moderna de este concepto, que para varios está atravesado de una profunda incertidumbre semántica, exponiéndolo a interpretaciones diversas y enfrentadas.

En' Las grietas del control. Vida, vigilancia y caos', Esther Díaz deconstruye algunos mecanismos coercitivos en territorios diferentes: lo urbano, los cuerpos tecnificados, el deseo liberador o excesivo y el mundo de la creatividad. Lo interesante es que aparte de sus reflexiones nos muestra a una cantidad de autores que nos permiten seguir indagando e investigando.

Los cuatro momentos de este trabajo para epistemología son algunas reflexiones sobre:   1) Gilles Deleuze 2) Donna Haraway 3) Roberto Espósito 4) Michel Foucault, teniendo como hilo conductor las concepciones de la biopolítica y el biopoder. En tres de ellos sobrevuela la epistemología de George Canguilhelm.

I

“Es sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedad y tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes, sino porque expresan las formaciones sociales que las han originado y que las utilizan. Las antiguas sociedades de soberanía operaban con máquinas simples, palancas, poleas, relojes; las sociedades disciplinarias posteriores se equiparon con máquinas energéticas, con el riesgo pasivo de la entropía y el riesgo activo del sabotaje; las sociedades de control actúan mediante máquinas de un tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo riesgo pasivo son las interferencias y cuyo riesgo activo son la piratería y la inoculación de virus. No es solamente una evolución tecnológica, es una profunda mutación del capitalismo”. (Deleuze, Gilles. Post-scriptum sobre las sociedades del control)                                                          

Gilles  Deleuze planteó que  se estaban formando las sociedades de control. Estas difieren de las estudiadas por Michel Foucault en los siglos XVIII y XIX conocidas como sociedades disciplinarias. Este analizó el proyecto ideal de los centros de encierro: “El individuo pasa sucesivamente de un círculo cerrado a otro, cada uno con sus leyes: primero la familia, después la escuela (“ya no estás en tu casa”), después el cuartel (“ya no estás en la escuela”), a continuación la fábrica, cada cierto tiempo el hospital y a veces la cárcel, el centro de encierro por excelencia” (1).  A continuación desarrollaremos una serie de diferencias entre lo disciplinario y el control, como formas de manejo del individuo y la masa. Deleuze va afirmar que los encierros constituyen moldes o moldeados diferentes, mientras que los controles se forman como una modulación. Cita el ejemplo de los salarios: “La fábrica era un cuerpo cuyas fuerzas interiores debían alcanzar un punto de equilibrio, lo más alto posible para la producción, lo más bajo posible para los salarios; en una sociedad de control la fábrica es sustituida por la empresa y la empresa es un alma, es etérea”. La empresa impone una modulación en cada salario, en concurso, premios. La empresa instituye la competencia entre los individuos. La rivalidad como motivación, dividiéndolos. En la fábrica, cuando aparecieron los sindicatos (por el siglo XIX) los individuos juntaban fuerzas como resistencia.

Otro aspecto interesante es la cuestión del tiempo. Así como en la fábrica se necesita concentrar, repartir el espacio, ordenar en el tiempo, componer en el espacio- tiempo la fuerza productiva (superando la suma de las fuerzas componentes); existe en las sociedades disciplinarias, un ‘volver a empezar’: terminada la escuela, viene la fábrica (o para otros jóvenes la universidad); para la sociedad de control nunca se termina nada, citando como ejemplo: la empresa, la formación como estados meta-estables y coexistentes de una misma modulación.

La marca que identifica al individuo o la matrícula que indica su posición en la masa son los dos polos de las sociedades disciplinarias. No hay incompatibilidad, el poder es al mismo tiempo masificador e individuante. Foucault daba el ejemplo en el poder pastoral del sacerdote: el rebaño y cada una de sus ovejas. En las sociedades de control, lo esencial no es ya una marca ni un número, sino una cifra. Esta cifra es como una contraseña. Las disciplinarias están reguladas mediante consignas, el lenguaje numérico de control está compuesto de cifras que marcan o prohíben el acceso a la información.                                         El dinero sirve como otro ejemplo para la distinción entre estas sociedades: La  sociedad disciplinada se ha remitido siempre a monedas acuñadas que contenían una cantidad de patrón oro; la de control remite a intercambios fluctuantes, modulaciones en las que interviene una cifra, como porcentajes de diferentes monedas. Deleuze utiliza como las fábulas la idea de los animales, un viejo topo monetario como animal de los centros de encierro, y una serpiente monetaria el de las sociedades de control. Se pasó de un animal a otro, dice, sobre el régimen en el que vivimos como en nuestra manera de vivir y en nuestras relaciones con los demás. Y agrega que el hombre de la sociedad disciplinada era un productor discontinuo de energía, y el individuo de la sociedad de control es más bien ondulatorio, permanece suspendido sobre una onda continua. La metáfora del surf sirve como imagen para ilustrar.

La distinción completa que hace Deleuze sobre Foucault comienza con las antiguas sociedades de soberanía, para luego ser disciplinares y ya más tecnológicas transformarse en sociedades de control. Describimos su relación entre tipos de sociedad y tipos de máquinas. Las sociedades de soberanía operaban con máquinas simples, palancas, poleas, relojes; las máquinas de las sociedades disciplinares se equipararon con máquinas energéticas. En las sociedades de control actúan como máquinas informáticas y ordenadores. Los riesgos en lo disciplinar en las máquinas, en lo pasivo es la entropía y en lo activo es el sabotaje. En las de control el riesgo puede ser la piratería y los virus (informáticos). Continúa Deleuze:” No es solamente una evolución tecnológica, es una pro-funda-mutación del capitalismo. Una mutación ya bien conocida y que puede resumirse de este modo: el capitalismo del siglo XIX es un capitalismo de concentración, tanto en cuanto a la producción como en cuanto a la propiedad. Erige pues la fábrica como centro de encierro, ya que el capitalista no es solo propietario de otros centros concebidos analógicamente (las casas donde viven los obreros, las escuelas).  En cuanto al mercado, su conquista procede tanto por especialización como por colonización, o bien mediante el abaratamiento de los costos de producción”. El capitalismo en esta fase ya no centra la producción en la periferia tercermundista, es un capitalismo de superproducción; según Deleuze  ya no es un capitalismo que compra materias primas ni vende productos terminados o procede de un montaje de piezas sueltas: “lo que intenta vender son servicios, lo que quiere comprar son acciones”(2). Es un capitalismo de mercado, no es un capitalismo de producción sino de productos. Por eso la empresa ha ocupado el lugar de la fábrica. “La familia, la escuela, el ejército, la fábrica ya no son medios analógicos distintos que convergen en un mismo propietario, ya sea el Estado o la iniciativa privada, sino que se han convertido en figuras cifradas, deformables y transformables, de una misma empresa que ya solo tiene gestores”. (3)

Volviendo al tema del mercado, este se conquista cuando se adquiere su control, no mediante la formación de una disciplina; las conquistan son cuando se fijan precios, mediante la transformación de los productos, no por la especialización de la producción. El marketing es el instrumento de control social. El control se ejerce a corto plazo, mediante una rotación rápida de forma continua e ilimitada. En la sociedad disciplinar tiene una larga duración, discontinua e infinita. La sociedad de control viene impregnada de la sociedad de consumo: el hombre ya no está encerrado- dice Deleuze- sino endeudado. El tema de las tarjetas (el plástico como se lo llama)- tasa fija a dólar- en una economía estable permite accesos a créditos (automóvil, electrodomésticos), es otro instrumento de cifra sobre el individuo y la masa.

Foucault ya anunciaba que se iban abandonando las sociedades disciplinarias, por eso con más fuerza Deleuze decía que entramos en sociedades que no funcionan por encierro sino por control continuo y comunicación instantánea. Algo que se empieza a ver en nuestro país- especialmente en el tema de la educación- con las crisis institucionales- educativas que aparecen (escuelas primarias, secundarias, universidad). Para solventar estas crisis aparecen las reformas: un ejército de técnicos especializados ó no en educación. Esto también se va viendo en los sistemas de salud (no solo por el pasaje de lo público a lo privado) y de asistencia (social). Comenta al respecto Deleuze: “Se puede prever que la educación será cada vez menos un medio cerrado y que se distinguirá cada vez menos del medio profesional como otro medio cerrado, pero que los dos desaparecerán en provecho de una terrible formación permanente, de un control continuo ejercido sobre el obrero- alumno o sobre el técnico- universitario. Se intenta hacernos creer en una reforma de la escuela, cuando lo que se está haciendo es liquidarla” (4)

Como otra forma de ejemplificar, sirven los estudios socio-técnicos sobre los mecanismos de control, un pasaje desde lo disciplinar. 1) El régimen carcelario. Se buscan penas sustitutorias- en delitos menores, o pasado un tiempo de la pena, con un tobillera electrónica, donde el preso queda detenido en su domicilio. 2) El régimen escolar.  Control continuo la acción de la formación permanente sobre la escuela, el abandono de toda investigación en las universidades y terciarios (profesorados), la introducción de la empresa en todos los niveles de la escolaridad. 3) En el régimen hospitalario. Localiza enfermos potenciales y grupos de riesgo; no indica un progreso de la individuación, sino que sustituye el cuerpo individual o numérico por una cifra que es preciso controlar. 4) El régimen empresarial. Son los nuevos modos de tratar el dinero, los productos y de tratar a los hombres que no pasan por el modelo de la fábrica.

Deja Deleuze abierta una pregunta, en cómo se adaptaran o resistirán los sindicatos a estas nuevas formas de control.

En una entrevista que le realizan, comenta que se propone profundizar el estudio de tres ejercicios del poder: El Soberano, El Disciplinario y sobre todo el del Control sobre la comunicación que se está volviendo hegemónico. Sobre el tema de la comunicación se analiza que es la más alta perfección de la dominación, que afecta también la palabra y la imaginación. Deleuze cita a Burroughs quien comenzó el análisis de estas nuevas sociedades de control. Habla también de la prisión, la escuela, el hospital como instituciones que están en crisis. Es el primero en señalar que se implementan nuevos tipos de parches, de remiendos que se conocen como reformas. Los mejores ejemplos son en el sistema educativo. Se buscó las reformas españolas, en los programas, contenidos, capacitaciones; se trajo a los expertos de España- que vendieron sus libros-, para luego los mismos españoles decretar que fracasó. Aquí- en el país- buscan una nueva manera de empezar una reforma educativa. Son los tiempos cortos, continuos en el cambio: características de las sociedades de control. 

II

 “The image, entitled Cyborg, is a work of Lynn Randolph in 1989. The image itself is full of iconic representations and rich with ideas concerning the cyborg existence. The central figure is one of a woman of color with a large spirit-like feline draped atop her. Behind this figure is a screen with symbols of the Milky Way and the gravity well of a black hole. There is an interesting figure at the center of the screen. A tic-tac-toe game is scrawled on the screen but instead of knots and crosses, this game is played with the European female and male astrological signs. In fact, if one were able to observe closely, the winner in this particular game is Venus. What is most important about the image is the central figure. ‘She embodies the still oxymoronic simultaneous statuses of woman, ‘Third World’ person, human, organism, communications technology, mathematician, writer, worker, engineer, scientist, spiritual guide, lover of the Earth. This is the kind of ‘symbolic action’ transnational feminisms have made legible.’ This image draws upon the ideas of the feminist cyborg theory and the cyborg’s relations to feminism. With elements of both nature and science depicted in the image, the complexities of the cyborg identity are almost fully represented. The cyborg is existing on the little bits of everything that makes it real; it is the embodiment of various ideas and lives as an icon of endless social thoughts.” (Donna Haraway) (5)

 

Donna Haraway en el Manifiesto Cyborg (Ciencia, Tecnología y feminismo socialista Finales del siglo XX) desde el comienzo plantea que es un esfuerzo blasfematorio destinado a construir un irónico mito político fiel al feminismo, al socialismo y al materialismo: “La blasfemia nos protege de la mayoría moral interna y, al mismo tiempo, insiste en la necesidad comunitaria. La blasfemia no es apostasía. La ironía se ocupa de las contradicciones que, incluso dialécticamente, nos da lugar a totalidades mayores, y que surgen de la intensión inherente a mantener juntas cosas incompatibles, consideradas necesarias y verdaderas”. (6).                                                                                                            Haraway se ha graduado en zoología y filosofía por 1966, luego ha obtuvo una beca de la Fundación Boettcher. Estudió en París filosofía con George Canguilhem y luego al volver a EEUU completó su doctorado de Biología en Yale por 1972.                                                       Define a la metáfora del cyborg como un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de la realidad social y una criatura de ficción. La realidad social está dentro de un mundo cambiante de ficción, por eso las relaciones sociales vividas, la construcción política viven en ese mundo cambiante.                                                                    Considerada una feminista, escribe en el Manifiesto cyborg: “La liberación se basa en la construcción de la conciencia, de la comprensión imaginativa de la opresión y, también, de lo posible. El cyborg es materia de ficción y experiencia viva que cambia lo que importa como experiencia de las mujeres a finales de este siglo”. (7)

Cita como otro ejemplo a la medicina moderna, que está llena de cyborg, por los acoplamientos que se producen entre organismo y máquina; concebidos como un objeto codificado en una intimidad y con un poder que no existía en la historia de la sexualidad: “El ‘sexo’ del cyborg restaura algo del hermoso barroquismo reproductor de los helechos e invertebrados (magníficos profilácticos orgánicos contra la heterosexualidad). Su reproducción orgánica no precisa acoplamiento. La producción moderna parece un sueño laboral de colonización de cyborgs codificada mediante siglas del taylorismo”. La autora, presenta al cyborg como una ficción que abarca la realidad social y corporal. Menciona la biopolítica de Michel Foucault como una flácida premonición de la política del cyborg.

Haraway como filósofa de la ciencia, epistemóloga feminista y socialista, analiza el fenómeno tecnocientífico relacionándolo entre las diferentes etnias y estratos sociales produciendo una gran indagación de la maquinaria experimental de la ciencia moderna. Parecería que por su formación trabaja desde el núcleo duro de la ciencia y lo relaciona con las prácticas sociales. Ella reflexiona sobre la ciencia y la técnica desde, la biología, el arte, la comunicación, las manifestaciones racistas, mediáticas, las revistas científicas y su estrecha relación con el mercado, agregando una aguda ironía y sentido del humor que le da la originalidad a sus escritos.

Para Esther Díaz (8)  el cyborg es un ser híbrido surgido de la genética y la electrónica. Algo biológico y maquínico al mismo tiempo: un ser viviente atravesado por la tecnología, criatura tecnocientífica, artífico posorgánico y poshumano; que nos permite reflexionar sobre cuanta tecnología nos atraviesa: medicamentos, implantes, transplantes, inseminación artificial, clones, prótesis externas e internas; la técnica implantada en lo natural. 

Decíamos que Haraway busca dar respuestas desde la tecnología, pero también lo hace desde el arte. Ha trabajado durante 1990- 1996, con la artista plástica Lynn Rundolph, varios de los libros de Haraway tiene como ilustraciones sus pinturas. En ellas analiza lo que comenzó a desarrollar en su primer libro ’Visiones de Primate: Género, raza y naturaleza en el mundo de la ciencia moderna’, donde explica las metáforas y narrativas que dirigen la ciencia de la primatología.  En un artículo que escribe Haraway (9) desde lo pictórico y las metáforas relaciona críticamente como el animal  de laboratorio es sacrificado, y su sufrimiento son promesas para aliviar nuestra vida. “OncoRatón es una figura tanto en la historia de la salvación cristiana secularizada y en los relatos vinculados a la revolución científica y el nuevo orden mundial- con sus promesas de progreso, curas, y beneficios, y si no es  la vida eterna, por lo menos la vida misma;  el OncoRatón de Randolph nos invita a reflexionar sobre las condiciones y los mecanismos genéticos de estas historias menos inocentes de la naturaleza y la sociedad” (‘The laboratory/ The passion of OncoMouse’, 1994. (10)

La otra pintura de la artista texana, Lynn Randolph, que analiza Esther Diaz  es ‘La mestiza cósmica’: es la virgen de Guadalupe que apoya uno de sus pies en EEUU y otro en México. Es reverenciada como símbolo de rebelión contra los opresores ricos por los mexicanos, pero también evoca la unión de las etnias; es mediadora entre lo humano y lo divino. Teniendo en cuenta la fuerte historia de esa región por la guerra del siglo XIX y por la exclusión/ inclusión de sus habitantes actuales. El simbolismo del cuadro muestra a una mujer de ciencia, dice al respecto Díaz: “La mestiza cósmica alude también a una científica de nuestra época llevando en su cuerpo las marcas de una hibridación que se acentúa más y más según se profundiza la globalización. De una de sus manos se desprende una serpiente, símbolo de la naturaleza, y de la otra un telescopio, símbolo de lo tecnológico. Hay cierta ironía en esta imagen en la que se mezcla una espacie de neohippismo y tecnociencia. La imagen testimonial de la mestiza, en tanto científica, no se da en el interior de un gabinete de estudio alejado del mundanal ruido, como se acostumbra en el imaginario de la ciencia moderna, sino con los pies sobre la tierra y bajo el manto del cielo”. (11)

 

 

Volviendo al Manifiesto cyborg, Haraway señala tres rupturas limítrofes que permiten un análisis de la política ficción (ciencia política):

 a) la frontera entre lo humano y lo animal en la cultura científica estadounidense tiene bastantes brechas. No existe forma convincente de establecer la separación entre lo humano y lo animal (ni en el lenguaje, ni el uso de herramientas, ni en el comportamiento social). Cita como ejemplo que los movimientos de defensa de los derechos de los animales no son negaciones irracionales de la unicidad humana, sino que por el contrario son un gran reconocimiento de la conexión de la desacreditada ruptura entre la naturaleza y la cultura. Afirma que en los dos últimos siglos la biología y la teoría evolucionista han producido organismos modernos como objetos de conocimiento y han reducido así la línea que separa a los humanos de los animales a una lucha ideológica de disputas profesionales entre la vida y la ciencia social. Deja en claro que:” La ideología determinista biológica es solo una posición abierta en la cultura científica para defender los significados de la animalidad humana”. El cyborg aparece mitificado en la frontera donde lo animal y lo humano es transgredida.

b) Plantea que la distinción entre (organismos) animales- humanos y máquinas hace agua. “Las máquinas de el fin de siglo han convertido algo ambiguo la diferencia entre lo natural y lo artificial, entre el cuerpo y la mente, entre el desarrollo personal y el planeado desde el exterior y otras muchas distinciones que solían aplicarse a los organismo y a las máquinas” y agrega: “ La determinación tecnológica es solo un espacio ideológico abierto para los replanteamientos de las máquinas y de los organismos como textos codificados, a través de los cuales nos adentramos en el juego de escribir y leer el mundo”.

c) Los límites entre lo físico y lo no físico son muy imprecisos. Cita un ejemplo muy actualizado partiendo de que la miniaturización se ha convertido en algo relacionado con el poder: lo pequeño es más peligroso que maravilloso.  Hoy los misiles están dirigidos a cualquier lugar del planeta. El tema de los celulares puede servir como un ejemplo más doméstico.

Dejando por un momento lo tecnológico y retomando lo del arte: no es un dato mínimo que los cuadros de Rundolph sean en su mayoría mujeres, porque junto a Haraway han abrazado la causa del feminismo en Norteamérica. Los estudios que ha realizado desde la filosofía de la ciencia, la tecnología con el campo de las prácticas sociales, lleva a Haraway a debatir con las diferentes líneas de pensamiento.

En sus estudios sobre el feminismo en la década del 80, argumenta en contra del esencialismo- que define ‘como cualquier teoría que declare identificar una causa o constitución de identidad de género o patriarcado universal, transhistórica y necesaria’ (12). Estas teorías- sigue Haraway- excluyen a las mujeres que no se conforman a la teoría y las segregan de las mujeres reales o las representan como inferiores. Comienza a disputar con una serie de pensadoras y sus distintos modelos. 

El feminismo  se ha hecho difícil  de calificar, la dominación es grande y afirma que el género, la raza y la clase con el reconocimiento de sus constituciones históricas y sociales ganado tras largas luchas, ya no bastan por sí solos para proveer la base de creencia en la unidad esencial. No existe el estado de ‘ser’ mujer, que es una categoría compleja construida dentro de contestados discursos científico- sexuales y de otras prácticas sociales: “La conciencia de género, raza o clase es un logro forzado en nosotras por la terrible experiencia histórica de las realidades sociales contradictorias del patriarcado, del colonialismo y del capitalismo”. Empieza a plantear el tema de las identidades. Su crítica comienza  desde el concepto de mujer hasta la matriz  de la dominación de la mujer entre ellas mismas.  Escribe en el ‘Manifiesto’ : “Para mí- y para muchas que comparten una localización histórica similar dentro de cuerpos blancos, profesionales, de clase media, femeninos, radicales, norteamericanos y de mediana edad- las fuentes de crisis en la identidad política hacen legión”.  En la izquierda y el feminismo norteamericano han tratado de evitar las crisis de las divisiones sin fin a través de la afinidad y no ya de la identidad.

Chela Sandoval ha teorizado a partir de un modelo de identidad política llamado ‘conciencia opositiva’, una nueva forma de leer hilos de araña de poder que tienen aquellos a quienes se les rehúsa una pertinencia estable en las categorías sociales de raza, sexo o clase. El término ‘mujeres de color’  constituye una especie de identidad postmodernista a partir de la diferencia, la otredad y de la especificidad. La ‘conciencia opositiva’ en Sandoval trata de lugares contradictorios, no de relativismos o pluralismos. ¿Pero quiénes serían las mujeres de color? La definición de este grupo ha consistido en la apropiación consciente de la negación. La categoría mujer, negaba a todas las mujeres no blancas y lo negro negaba a toda la gente no negra, así como a las mujeres negras. En esta categoría no había una singularidad, sino más diferencias entre mujeres norteamericanas que habían afirmado su identidad histórica como mujeres estadounidense de color. Esta identidad marcaba un espacio construido autoconcientemente, que no puede actuar sobre la identidad sobre la base de la identificación natural, sino bajo la coalición consciente de la afinidad. Estos argumentos de Sandoval deben ser tomados como una gran formulación para las feministas fuera del discurso anticolonialista dice Haraway. Advirtiendo: “Mientras lo oriental es deconstruido política y semióticamente, las identidades de occidente se desestabilizan, incluidas las de las feministas. Sandoval defiende que la ‘mujer de color’ no tiene posibilidades de construir una unidad eficaz que no sea la réplica de los sujetos revolucionarios imperiañzantes, totalizantes de anteriores marxistas y feministas, que no afrontaron las consecuencias de la desordenada polifonía salida de la descolonización”. (13)

Otra de las autoras que cita Haraway en este tema es Katie King, quien realiza una crítica al empeño del feminismo contemporáneo a taxonomizar la historia del feminismo en diferentes momentos: feminismo radical, feminismo liberal, socialista. Esto supone una ontología y una epistemología que fiscaliza ya desde un inicio cualquier desviación de la experiencia femenina oficial. Ante esto King propone las unidades político/ poéticas basadas en ritos culturales de música, poesía, danza, y que ayudarían a construir lazos de afinidad intergrupales de carácter permeable (la cultura de las mujeres, la cultura de las mujeres de color). Tanto Sandoval como King defienden la unidad a través de la coalición o la afinidad frente a la unidad por la identidad.

III

“Digamos que Agamben está más cerca de Heidegger, que lee la biopolítica en clave ontológica, mientras que yo la interpreto en sentido genealógico. Para Agamben, a diferencia de Foucault, la biopolítica no es un fenómeno esencialmente moderno sino que nace con la política occidental. Coherentemente, Agamben no establece ninguna diferencia- como si lo hace Foucault- entre soberanía y biopolítica”. (Roberto Espósito) (14)

 

El filósofo italiano Roberto Espósito ha completado una trilogía de libros donde expone una nueva forma de ver la actualidad política como acontecimiento.  Se nutre  de autores fundamentales de la filosofía política occidental, desde Platón a Foucault, pasando por Maquiavelo, Hobbes y Nietzsche. 

Espósito en Communitas, desarrolla la idea de que la comunidad deja de ser aquello que sus miembros tienen en común, algo positivo, algo de lo que son propietarios; la comunidad es un conjunto de personas que están unidas por un deber, por una deuda, por una obligación de dar. La comunidad pasa a vincularse con la sustracción y el sacrificio. “Por ello, la comunidad no puede ser pensada como un cuerpo, una corporación, donde los individuos se fundan en un individuo más grande. Pero tampoco puede ser entendida como un recíproco reconocimiento intersubjetivo en el que ellos se reflejan confirmando su identidad inicial”. (15)  A partir de aquí seguirá  indagando, en el discurso filosófico moderno a través de conceptos clave: culpa (Rousseau), ley (Kant), apertura estática (Heidegger) y experiencia soberana (Bataille)

Los análisis etimológicos conceptuales de Communitas, también están en Immunitas. Define que inmune es el que está privado o dispensado de una obligación, de un deber, de un munus. Para Espósito Inmune resulta un concepto negativo, y en la medida en que el munus del que se está dispensando es aquel que los otros tienen en común. Inmune expresará una comparación: la diversidad respecto de la condición de los otros.

Y aquí podemos comenzar a relacionar la inmunidad desplazándola del ámbito jurídico al médico, la inmunidad adquiere otro sentido; expresa la refractariedad del organismo respecto del peligro de contraer una enfermedad. Este concepto sufre una transformación en el siglo XIX, si lo relacionamos con la creación de las vacunas y con la introducción de la noción de inmunidad adquirida. Una forma inducida de infección puede prevenir una enfermedad. Otro ejemplo que se puede citar es que la violencia es uno de los componentes del aparato jurídico institucional destinado a reprimirla.  La modernidad política esta llena de relaciones donde se busca proteger y negar la vida.

En su texto ‘Bios’  busca la relación entre filosofía y biopolítica (una política de la vida). Los primeros capítulos se ocupan de Foucault, Hobbes y Nietzsche, el cuarto analiza la ‘tanatopolítica’ y concluye con una filosofía del bios después del nazismo. Esta tarea filosófica no es proponer acciones políticas o a la biopolítica como un manifiesto reformista o revolucionario. “No es pensar la vida en función de la política, sino pensar la política en la forma misma de la vida” dice Espósito.

En la Introducción de Bios se enumera hechos políticamente relevantes en estos últimos años: a) una corte francesa que le reconoce a un niño nacido con graves diferencias el derecho de denunciar al médico que, por diagnóstico incorrecto, impidió que su madre abortara; b) la ‘guerra humanitaria’ de Afganistán; c) los episodios en el teatro Dubrovska de Moscú, donde los agentes del gobierno llevaron a cabo la masacre con la que amenazaban los terroristas; d) la epidemia de VIH en la región Donghu- China, originada en la venta masiva de sangre que gerencia directamente el gobierno (16).  En todos estos acontecimientos está en juego la vida biológica y su relación con el poder.

Espósito intenta diferenciar entre una biopolítica entendida como política ‘sobre ‘la vida y otra como política ‘de’ la vida. Afirma que la diferencia entre una biopolítica negativa  y una biopolítica afirmativa está implícita en Foucault. Aunque él no llegó a una definición precisa. La biopolítica negativa es la que se relaciona con la vida desde el exterior, de manera trascendente. Toma posesión de ella, ejerciendo la violencia. El ejemplo (y será parte de un capítulo en su libro Bios) sería el nazismo. Su característica fundamental es la de relacionarse con la vida a través de la muerte, restableciendo así la práctica de la decisión soberana de vida y de muerte.  El bios es fragmentado en varias zonas a las que se atribuye un valor diferente, que tiene una lógica de las consideradas de más bajo valor, carentes de valor y a aquellas a las que se les otorga mayor relieve biológico. El resultado final es una normalización violenta que excluye lo que se define preventivamente como anormal y la singularidad misma del ser viviente (17). La biopolítica afirmativa, que por ahora solo se ven huellas- dice Espósito- es la que establece una relación productiva entre el poder y los sujetos: la que en vez de someter y objetivar al sujeto, busca su expansión y su potenciación. Atribuye a Baruch Spinoza- entre los filósofos modernos- como alguien que se movió en esa dirección.  Para que el poder pueda producir, en lugar de destruir la subjetividad, tiene que serle inmanente no tiene que trascenderla.

IV

“Interrogarse sobre las relaciones entre el concepto y la vida, sin más especificaciones, es comprometerse a examinar al menos dos cuestiones, según que por ‘vida’ se entienda la organización universal de la materia, lo que Brachet llamaba ‘la creación de las formas’, o bien la experiencia de un ser viviente singular, el hombre, conciencia de la vida. Por vida puede entenderse el participio presente o el participio pasado del verbo ‘vivir’, lo viviente, lo vivido. A mi juicio, la segunda concepción está regida por la primera, que es aún más importante. Querría ocuparme de las relaciones entre el concepto y la vida únicamente en el sentido de esta última como forma y poder de lo viviente”  (Georges Canguilhelm) (18) 

En ‘Defender la sociedad’ Michel Foucault, analiza el modelo de la guerra para analizar las relaciones de poder. Aquí define dos formas de ese poder: el poder disciplinario que se aplica sobre el cuerpo por medio de las técnicas de vigilancia y en lo que luego llamará ‘biopoder’ que se ejerce sobre la población, la vida, los seres vivientes. El nazismo en su expansión es un claro reflejo de esos estudios de Foucault sobre la guerra. Si ben en la antigüedad el vencido pasaba a ser esclavo, en la modernidad existiría una nueva planificación de que iban a hacer con el derrotado. Esta nueva genealogía permite analizar los discursos sobre la guerra de las razas y los relatos de conquista. Existía un plan de que se iba a hacer con la población rusa luego del control de los nazis, como también de quienes se iba a ir a buscar si ocupaban las islas de Inglaterra (muchos de ellos escapados del continente europeo)

En la clase del 17 de marzo de 1976 (19) Foucault describe: “Me parece que uno de los fenómenos fundamentales del siglo XIX fue y es lo que podríamos llamar la consideración de la vida por parte del poder; por decirlo de algún modo, un ejercicio del poder sobre el hombre en cuanto ser viviente, una especie de estatización de lo biológico o, al menos cierta tendencia conducente a lo que podría denominarse estatización de lo biológico. Creo que, para poder comprender lo ocurrido, podemos referirnos a lo que era la teoría clásica de la soberanía, que en definitiva nos sirvió de fondo, de marco para todos los análisis sobre la guerra, las razas, etc.” 

El período anterior al genealógico era la pregunta por el saber, por eso había descrito Foucault tan bien como el estado se interesaba por la salud de la población, que ahora relaciono con la guerra. En el inicio de la modernidad, con el avance científico de esa época y luego de las terribles pestes que mataron miles de europeos, los gobiernos comienzan a tener en cuenta que sucede con la salud de sus poblaciones. En Francia -comienzan a limpiar los ríos y a distribuir mejor a la población para que no esté tan hacinada; en Inglaterra comienzan a tener en cuenta los barcos que llegan de sus colonias de África, Asia y América; en Alemania comienza como a censar a su población: necesitaban saber cuantos eran y principalmente cuánta población activa y joven tenían para la guerra. Con la epidemia del cólera (siglo XIX) es Inglaterra quien toma la delantera y más allá de su casual descubrimiento (porque no había un medicamento específico), lo pueden realizar por las medidas preventivas que tomaban con la tripulación que llegaba, con el agua que consumía la población, con la cuarentena.

Volviendo a la clase de Foucault, él continuará analizando el derecho de la vida y muerte como uno de los atributos fundamentales de la teoría clásica de la soberanía. Allí desarrolla la teoría de las sociedades de soberanía para luego pasar a las sociedades disciplinarias. Siempre me ha llamado la atención que bajo el gobierno de los nazis, los alemanes seguían pagando sus impuestos, cuando ya tenían a pocos kilómetros a los rusos que venía avanzando sobre Berlín, durante la segunda guerra mundial.

Muchos de los que se han inspirado en Foucault en el tema de lo biopolítico, saben que no lo ha desarrollado en profundidad, en la clase del 10 de enero de 1979 aclara: “Creí que este año podía hacer un curso sobre biopolítica. Traté de mostrarles que todos los problemas que intento identificar actualmente tienen como núcleo central, por supuesto, ese algo que llamamos población. Por consiguiente, será a partir de allí que pueda formarse algo semejante a una biopolítica. Pero me parece que el análisis de la biopolítica sólo puede hacerse cuando se ha comprendido el régimen general de esa razón gubernamental de la que les hablo, ese régimen general que podemos llamar cuestión de la verdad, primeramente de la verdad económica dentro de la razón gubernamental; y por ende, si se comprende con claridad de qué se trata en ese régimen que es el liberalismo, opuesto a la razón de Estado- o que antes bien, la modifica de manera fundamental sin cuestionar quizás sus fundamentos-, una vez que se sepa qué es ese régimen gubernamental denominado liberalismo, se podrá, me parece, captar qué es la biopolítica”. (20)

Foucault fallece el 25 de junio de 1984 de sida. En ‘El sida como acontecimiento’, Esther Díaz (21) relata que al comenzar a viajar Foucault a EEUU,  no solo asiste a las universidades y bibliotecas, sino también a los barrios y boliches gay con especial atracción por los encuentros sadomasoquistas. Didier Eribon dice que desde ese momento deseó vivir plenamente esa homosexualidad que le había costado asumir: en San francisco y New York descubre un modo de vida y una cultura que a diferencia de la clandestinidad de otros lugares, se muestra a plena luz del día. Algo semejante cuentan escritores  y músicos negros al viajar de EEUU a París y ser tratados como personas corrientes, sin la segregación racial de su país (22).

En entrevistas a publicaciones gay que concedía por ese período- continúa relatando Esther Díaz- “Manifestaba que la sexualidad es algo que se va creando y que va mucho más allá del descubrimiento de una parte secreta del propio deseo, tal como se instituyó en la cultura occidental”. En la homosexualidad existiría una mayor libertad para construir más allá de los códigos dominantes. Él concebía la práctica del sadomasoquismo como una subcultura al servicio de múltiples formas de placer físico. Se resistía a cualquier invitación a participar en militancias homosexuales: ‘Mi obra nada tiene que ver con la liberación gay’ decía Foucault. 

CONCLUSIÓN (con final abierto)

La biopolítica y el biopoder nos sirven para entender en forma directa cómo se ejercen sobre los cuerpos. Se estudian las poblaciones, el territorio,  las soberanías, las sociedades disciplinarias, de control, las minorías, los movimientos feministas, la comunicación, las enfermedades, el miedo, la seguridad, en un movimiento pendular. Las ‘guerras preventivas’ es uno de los nuevos ejemplos que aprendimos a fines del siglo XX  con teóricos como Fukuyama y Huntigton (23), quienes plantearon que la historia ha muerto y sobre el choque de culturas (occidente y el islam). Sabemos ahora que las guerras han producido más muertos civiles que soldados que fueron a combate y que los intereses por el petróleo es lo que interesa, afirmando que se busca proteger a las poblaciones.

“Foucault considera que el poder soberano hace morir y deja vivir, mientras que el biopoder hace vivir y deja morir” (24), desde el siglo XX se ha producido un viraje del biopoder facilitado por la biotecnología: se trataba de cuidar la vida para administrarla y gobernarla,  y la muerte debía estar como cosa natural; ahora el biopoder avanza también sobre la muerte. Se impide que llegue prolongando lo que queda de una vida. No estamos hablando de los enfermos terminales (que desarrollan otra forma de cuidados paliativos), sino de cómo incursiona la biotecnología en hacer sobrevivir. Como ejemplo citamos a las personas conectadas a un respirador. ¿Hasta dónde esa persona quiere continuar viviendo de estar lúcida?, ¿cuál es el límite del sufrimiento humano? No es solo la capacidad biológica de resistencia de un cuerpo sino de cómo se introduce el biopoder tecnologizado.  Cuando se crearon las primeras unidades de neonatología en el país, se salvaban con nuevas biotecnologías,  a niños nacidos de seis o siete meses. ¿Cómo quedaba luego y cómo iba a ser su desarrollo evolutivo? Eso no importaba para la ciencia y los nuevos técnicos del saber.

NOTAS

(1)Post- scriptum sobre las sociedades de control. Giles Deleuze

(2)Ibid

(3)Ibid

(4) Post- Scriptum y entrevista de Gilles Deleuze con Toni Negri (1990)

(5)La imagen, intitulada cyborg es un trabajo de Lynn Randolph de 1988.La imagen en sí misma está llena de representaciones icónocas y ricas, concernientes a la existencia de Cyborg. La figura central es la de una mujer de color con un gran espíritu casi felino cubriéndola desde arriba, Detrás de esta figura hay una pantalla con símbolos de la Vía Láctea y el derrame de gravedad de un agujero negro. Hay una figura interesante en el centro de la escena. un juego de tic tac manual garabateado en la pantalla pero en vez de puntos y cruces, se juega con los signos astrológicos europeos femeninos y masculinos.de hecho, si uno fuera capaz de observar estrictamente, el ganador en el particular juego es Venus, lo que es más importante sobre esta imagen en la figura central. Ella encarna los aún estados oximorónicos, simultáneos de la mujer

persona del tercer mundo, humana, organismo, comunicaciones tecnológicas,matemático,escritor,trabajador,ingeniero,científico,guía espiritual, amante de la tierra.

Esta imagen surge de las ideas de la teoría feminista cyborg con el feminismo. Cada elemento de ambas, naturaleza y ciencia plasmadas en la imagen, las complejidades de la identidad cyborg están casi enteramente representadas. El cyborg está existiendo en los pequeños  trozos de cada cosa que lo hacen real, es la corporización de varias ideas y vive como un ícono de pensamientos sociales infinitos.

     

(6)‘Manifiesto Cyborg. Ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX’ Donna Haraway

(7)Ibid.

(8)‘Las grietas del Control’. Esther Díaz

(9)Vivir las imágenes. Conversaciones con Lynn Randolph. Donna Haraway

(10)Ibid.

(11)‘Las grietas del control’. Esther Díaz

(12)‘Manifiesto Cyborg’ Donna Haraway

(13)Ibid

(14)Entrevista a Roberto Espósito por Edgardo Castro

(15)Ibid.

(16)André Glucksman utiliza el mismo método de citar acontecimientos en ‘La estupidez: ideologías del postmodernismo’

(17)En relación con el libro de Michel Foucault, ‘Los anormales’

(18)‘Estudios de la historia y de filosofía de las ciencias’. Georges Canguilhelm

(19)‘Defender la sociedad’, Michel Foucault

(20)‘Nacimiento de la biopolítica’, Michel Foucault

(21)Las grietas del control, Esther Díaz

(22)El escritor James Baldwin y el saxofonista Charli ‘bird’ Parker decían esto

(23)Samuel Huntington, en 2005 edita ‘El desafío hispano’ donde afirma que EEUU es objeto de una creciente amenaza proveniente de México.

(24)‘Las grietas del control’, Esther Díaz