ESCRITURA

CLASE V. LA LECTURA CRÍTICA Y LA ESCRITURA.

ALE MENDÉ

Por cada tema que se propone en el taller, debe haber lecturas de referencia tanto en el plano crítico como en el puramente literario.

¿Quién no se siente capaz de escribir sobre el amor al haberlo experimentado y sin embargo, cuántos lugares comunes y literatura menor se ha escrito bajo su égida? En el campo específico del discurso amoroso, hay suficiente material crítico para escribir sobre el tema con oficio. Dice Krsiteva: "El riesgo de un discurso de amor, de un discurso amoroso, proviene sin duda sobre todo de la incertidumbre de su objeto. En efecto, ¿de qué estamos hablando?(...)En fin, hablar de amor, sería, quizá, una simple condensación del lenguaje, que, después de todo, no provoca en el destinatario más que sus capacidades metafóricas: todo un diluvio imaginario incontrolable, inexpresable, cuya llave sólo posee el amado, anunque no lo sepa...¿Qué comprende él de mí? ¿Qué comprendo yo de él? ¿Todo, como se tiene tendencia a creer en los momentos de las apoteosis de nuestra fusión, tan completa como inexpresable? ¿O nada, como pienso yo, como puede decir él al primer descalabro que viene a zarandear nuestros vulnerables palacios de espejos...?Vértigo de identidad, vertigo de palabras: el amor es, a escala individual, ese cataclismo irremediable del que no se habla más que después.” [12]

El texto amoroso es paradójicamente el que se intenta más y del que se tiene menos y es un buen ejemplo, para mostrar cómo el saber de la lectura crítica, alimenta el texto literario.Podríamos reverenciar al amada/a como en los tiempos del amor cortés. O morir de amor con Werther, sin embargo las cuestiones amorosas también están inscriptas en la época y la literatura esta inmersa en este contextos. Tal vez, más datos sobre cómo escribir el enamoramiento, nos los de Barthes en las sucesivas escenas, en la retracción del yo en el otro del enamoramiento, en las cuestiones especulares. Lectura que habilita, al menos, un estilo menos ampuloso (gl.6)

“ ..el discurso amoroso es hoy de una extrema soledad. Es un discurso tal vez hablado por miles de personas(¿quién lo sabe?), pero que nadie sostiene; está completamente abandonado por los lenguajes circundantes: o ignorado, o despreciado, o escarnecido por ellos, separado no solamente del poder sino también de sus mecanismos (ciencias, conocimiento, artes). Cuando un discurso de tal modo arrastrado por su propia fuerza en la deriva de lo inactual, deportado fuera de toda gregariedad, no le queda más que ser el lugar, por exiguo que sea, de una afirmación."[13]

Vemos, que los criterios de Barthes, se afincan en los estudios del discurso, en la diversidad y la apropiación subjetiva, es decir en la distribución y la circulación del poder. Sus aportes, son determinantes en la construcción de lo que podríamos llamar, el saber-hacer con la lectura y su obra delimita un campo crítico amplio. Al participar en el análisis estructural de lo legible a través de signos, abarca diversos lenguajes. Su lógica se apoya, como es esperable, en teorías que lo anteceden: el estructuralismo lingüístico de Saussure, el estructuralismo freudiano y el materialismo histórico. La contemporaneidad con el psicoanálisis francés, que tiene a Lacan como su exponente fundacional tiene en Barthes sus efectos. Es importante señalar que en el caso del psicoanálisis con la literatura, se trata de la relación de vertientes teóricas que encuentran sus propios fundamentos y brindan aportes importantes una a la otra y viceversa: cura por la palabra y análisis del discurso. En esta línea se pueden tomar textos que a mi entender son imprescindibles, por ejemplo "El delirio y los sueños en La Gradiva de Jensen" [14] dónde Freud realiza una verdadera pieza crítica, además, la toma Barthes en Fragmentos...[15] Por eso, podríamos tomar además textos como “El delirio y los sueños en La Gradiva de Jensen” de Sigmund Freud[10] que es una verdadera pieza crítica y a su vez es tomada por Barthes. En ella se pueden encontrar infinidad de herramientas ejemplares, para pensar cómo identificar indicios, y llegar al centro del ovillo de una obra literaria. Es un análisis que nos brinda todos los condimentos de las letras de amor. Otro texto que analiza Barhes es Werther de Goethe [16] .Podemos leer en Werther el romanticismo a pleno, en uno de los personajes que nos incita a comprender la exaltación del amor: "¡Con cuánto embeleso mientras ella hablaba, fijaba yo mi vista en los ojos negros! ¡Cómo enardecían mi alma la animación de sus labios y la frescura risueña de sus mejillas! ¡Cuántas veces, absorto en los magníficos pensamientos que exponía dejé de prestar atención a las palabras con que se explicaba! Tú, que me conoces a fondo puedes formar una idea exacta de todo esto. En fin, cuando el coche paró delante de la casa del baile yo eché pie a tierra completamente abstraído."[17]

En esta obra de la literatura universal, el romanticismo amoroso aparece en todo su esplendor literario y nos hace pensar en todas las vicisitudes posteriores del discurso amoroso en la literatura. En el arte de la novela, Kundera[18] a Hermann Broch como el autor que cuestiona el amor romántico en Pasenow y el romanticismo[19]. En ésta novela, Broch le hace perder sustancia, al romanticismo, marcando una realidad distinta a la del ideal romántico. Estos cambios en la visión de determinados aspectos a lo largo de la literatura, nos dan la pauta de la necesidad de la lecturas críticas como un camino posible en la distribución del conocimiento, y en el esfuerzo por modificar con nuestras lecturas, nuestras intervenciones y discursos. Podemos formular un recorrido a través del tiempo, verificar los cambios sufridos desde las primeras obras literarias hasta nuestros días y abrir nuevos caminos en la reflexión del tema. Hablamos de la historia literaria, por la vía de la lectura de algunos de sus conceptos, para re - interpretar y generar nuevos argumentos críticos. La historia literaria y la crítica son formas del diálogo que existe, de manera permanente entre la literatura y la realidad.

Las relaciones entre contexto histórico y literatura, implican una lectura activa dónde el tiempo traza en la literatura los cambios de época.

“En el problema de cómo trazar la historia literaria está implicado el concepto mismo de literatura, la dialéctica de la literatura con la historia, los criterios metodológicos para llevar a cabo el análisis y la interpretación correspondientes. De aquí que los puntos esenciales de fricción sean las relaciones, por un lado, y la evolución por otro. Las relaciones son las que pueden o deben establecerse entre el texto y la realidad cotidiana o literaria, entre el texto y el autor, o entre el mensaje y su receptor, incluso las relaciones entre la obra y su proceso de trasmisión en el tiempo. En el problema de la evolución surge el enfrentamiento entre sincronía y diacronía, incluso la necesidad de matizar y precisar el concepto mismo de estructura y en este camino se cruzará el problema de los géneros, de la periodización etc., del mismo modo que el tema del comparatismo, de la literatura contemporánea, incluso el aspecto de la relación de la literatura con las demás artes se van interponiendo al hilo del análisis de estas relaciones y de la evolución de la literatura.”[20]

En la medida en que los temas surgen en el taller, sumamos a las lecturas literarias, las de la crítica. La crítica literaria tiene también valiosos representantes en el ámbito nacional, muchos y variados textos críticos nos muestran la extensa tradición argentina en este campo. Existen sobradas referencias de los estudios literarios argentinos, que además tienen el condimento de una lectura atravesada por lo político en el contexto de una historia atravesada por excesos y convulsiones históricas. Así, la "Historia política de la literatura argentina" de Viñas [21] [22] [23] , como la “Historia Crítica de la Literatura Argentina” de la colección dirigida por Noé Jitrik [24] son una referencia insoslayable. En otro textos, Jitrik nos permite reflexionar sobre los orígenes de la novela y el relato de la historia: “...la novela histórica, no ya la fórmula, podría definirse muy en general y aproximativamente como un acuerdo ―quizá siempre violado― entre “verdad”, que estaría del lado de la historia, y “mentira”, que estaría del lado de la ficción. Y es siempre violado porque es impensable un acuerdo perfecto entre esos dos órdenes que encarnan, a su turno, dimensiones propias de la lengua misma o de la palabra entendidas como relaciones de apropiación del mundo...”[25]

La lectura nos lleva en forma casi anárquica por los diversos caminos del laberinto literario, sin embargo, en los laberintos hay bordes, paredes, límites que nos detienen, que nos hacen regresar, caminar varias veces por el mismo lugar y que nos permiten salir o nos retrotraen al inicio. Es decir, siempre hay reglas de juego y reconocer estas reglas nos facilita sorprendentes salidas del laberinto.

Leer no es un hábito, es un acto revulsivo. En la Revuelta íntima [26], Kristeva realiza una exploración de textos de tres autores que tuvieron relación con las revueltas culturales: Aragon, Sartre y el mismo Barthes de quién fue discipula. Allí, estudia la experiencia de la revuelta en la cultura amenzada. La revuelta es tomada por ella como la negatividad de la conciencia en la impugnación de normas, poderes y valores establecidos con el fin de defender su dignidad íntima y social. Profundiza en la revuelta social y le un lugar de mayor profundidad a partir de la interrogación, el desplazamiento y cambio del pasado.

Resumiendo, brindamos aquí boceto a mano alzada, de lo que entendemos es un recorrido literario y algunas propuestas teóricas, para ejemplificar cómo se pueden abordar algunos temas que hacen a la vida de la literatura. No está de más entonces, insistir: la cocina de una buena escritura, es la lectura. Los ensayos críticos son placenteros, en tanto los leemos como un trabajo ficcional, que dispone nuestra imaginación a tocar los bordes de la lectura y de esa manera, apropiarnos de otros textos con nuestra propia mirada y expresión.