ESCRITURA

CLASE XX. VESTIR EL ESQUELETO. GRACIELA ZANINI

GRACIELA ZANINI

 

Si digo – ¨ Irene durmió inquieta, se levantó de mal humor, fue al baño y de ahí a la cocina, luego se vistió y fue hasta el chino de la otra cuadra a comprar algo para comer, porque en la heladera no había nada que pudiera desayunar y, curiosamente, al volver comió con ganas, con verdadero apetito-., estoy esbozando un esqueleto de narración básico.
Tengo algo de información, algunas acciones y una justificación a una de ésas acciones.
(Sale a comprar porque no hay nada en la heladera y tiene que desayunar, en cambio no sabemos por qué durmió inquieta, ni la razón del malhumor, ni qué sucedió en ese ir y volver del chino)
Para comenzar a desarrollar esta vestimenta narrativa, es necesario poner a Irene en la cama dotando de clima a ese despertar¨  Despertó con la sensación de haber caminado toda la noche. La cama se veía desordenada, revuelta y una de las almohadas estaba en el piso, a bastante distancia de la cabecera. (aquí ya aparece el personaje en acción directa, hablando con su forma natural de habla)
- Qué diablos hice dormida ? Cuándo tiré la almohada?  -porque solita no caminó hasta allá - pensó, mientras trataba de no tropezar, camino al baño. (ahora regresa el narrador para completar el cuadro)
Se sentó en el inodoro, descargó su vejiga y, ya de pie frente al lavabo se lavó los dientes y la cara. Tenía el ceño fruncido y una mueca de preocupación le juntaba los labios.
Fue a la cocina con ganas de tomar algo y comer. La heladera era un desierto salpicado por un frasco de mayonesa y dos o tres tomates. Recordó acostarse sin cenar, recordó llorar en la cama antes de tratar de dormir y en voz alta comentó, como si alguien pudiera escucharla: (otra vez acción directa)
- Nunca más, pero nunca más le doy bola a esa gente ! Qué manera de decir giladas, de maltratar a alguien ausente. Qué noche de mier..., mejor me visto y voy al chino a comprar algo. Estoy muerta de hambre !!!  (regresa el narrador)
Ya en el cuarto, se vistió de memoria, un jean, una remera y las zapatillas de siempre.
Sacó la billetera de la cartera y tomando las llaves bajó del cuarto piso a la calle.
Lo primero que percibió fue el olor a perro en el ascensor y pensó en la vecina que
sacaba a pasear a su manto negro. Mentalmente se dijo que sería bueno que lo bañara más seguido, pero dijo en un susurro – roñosa como el perro-. (aquí define verbalmente su pensamiento y, su salida a la calle es un dato que alivia todo el clima anterior y aporta datos concretos acerca del entorno)
La calle estaba como siempre. Sin embargo algo llamó su atención: el aire estaba más pesado que ayer. En realidad percibió que empezaba a hacer calor ya a esa hora, no mucho después de las diez de la mañana. Continuó andando hasta el chino pensando si compraría yogurt bebible o mejor unas galletitas y dulce de leche para el café, que también iba a comprar, aunque no se había fijado si faltaba. Pensó que era bueno tener café siempre en la casa y sin advertirlo, sonrió levemente. Su fastidio iba desvaneciéndose bajo el sol de la mañana que anunciaba un día caluroso, a pesar de algún bocinazo inoportuno de algún ansioso conductor. (aquí la acción otra vez precisando y dando información acerca del estado de Irene)
-Buen día Chang, cómo va ?  -dijo saludando al chino que, con una graciosa inclinación de cabeza respondió
-Va bien  y uté, que viene tempano hoy...
Compró sin apuro, y se dirigió a la caja desde donde Chang  vigilaba su negocio. Pagó y salió con ganas de comer ya !!!
Caminaba ahora un poco más rápido que al llegar, -el hambre sin duda hacía su paso más rítmico y veloz-. Saludó a un vecino que paseaba ayudándose con un bastón y le sonrió con simpatía.
- Buen día Napo, parece que va a hacer calor...
Esta vez no esperó el ascensor, subió los cuatro pisos  y ya de regreso, encendió   el televisor pequeño de la cocina y puso la cafetera en su punto.
Preparó galletitas con dulce de leche y mientras esperaba el café, comió con ganas.
- Pucha que tenía hambre, también con la nochecita que tuve – pensó- mientras una risa espontánea aparecía y agregó ya en voz alta – Qué gente de mier... no voy a darles la oportunidad de que me amarguen otra noche, ni día. Ni un momento, hay gente insoportable che !!!
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Entonces tenemos que:

¨ Irene durmió inquieta, se levantó de mal humor, fue al baño, luego se vistió y fue hasta el chino de la otra cuadra a comprar algo para comer, porque en la heladera no había nada que pudiera desayunar y, curiosamente al volver comió con ganas, con verdadero apetito¨.

Se convierte en:

Irene durmió inquieta. Despertó con la sensación de  haber caminado toda la noche. La cama se veía desordenada, revuelta y una de las almohadas estaba en el piso, a bastante distancia de la cabecera.
- ¿ Qué diablos hice dormida?  ¿ Cuándo tiré la almohada?  Porque solita no caminó hasta allá,  -penso- mientras trataba de de no tropezar camino al baño.
Se sentó en el inodoro, descargó su vejiga y, ya de pie frente al lavabo se lavó los dientes y la cara.

Tenía el ceño fruncido y una mueca de preocupación le juntaba los labios. Fue a la cocina con ganas de tomar algo y comer. La heladera era un desierto salpicado por un frasco de mayonesa a medio consumir y dos tomates. Una jarra con agua y nada más.
Recordó acostarse sin cenar, tarde. Recordó también llorar en la cama antes de dormirse.
Dijo en voz alta, como si alguien pudiese escucharla
_ Nunca más, pero nunca vuelvo a darle espacio a esa gente ! Hay que ser  jodido para hablar así de alguien ausente. Qué noche de mier...!  Mejor me visto y voy al chino a comprar algo. Estoy muerta de  hambre !
Ya en el cuarto se vistió con lo primero que cayó a la mano. Un jean, una remera y las zapatillas de siempre.
Sacó la billetera de la cartera y, tomando las llaves de pasada, bajó del cuarto piso a la calle.
Lo primero que percibió fue el olor a perro en el ascensor y  pensó en la vecina del octavo, que sacaba a pasear a su ovejero manto negro. Mentalmente se dijo que sería bueno que lo bañara más seguido, pero dijo en voz baja mientras se acomodaba el pelo mirándose en el espejo, -roñosa como el perro-.
La calle estaba como siempre, sin embargo algo llamó su atención: el aire estaba más pesado que ayer. En realidad percibió que empezaba a hacer calor ya a esa hora, no mucho después de las diez de la mañana. Domingo caluroso, pensó.
Continuó andando hasta el chino pensando si comprar yogurt bebible o mejor dulce de leche y unas galletitas para el café. Que también iba a comprar, aunque no se había fijado si faltaba.  Pensó que era bueno tener café siempre en la casa y, sin advertirlo sonrió levemente.
Su fastidio iba desvaneciéndose bajo el sol de la mañana, a pesar de algún bocinazo inoportuno.

-Buen día Chang, cómo va ? Dijo saludando al chino que, con una graciosa inclinación de cabeza respondió
-Va bien y uté, que viene tempano hoy...
Compró sin apuro y se dirigió a la caja desde donde Chang vigilaba su negocio. Pagó y se despídió de Chang hasta más tarde. Caminaba ahora un poco más rápido que al llegar, -el hambre sin duda hacía su paso más rítmico y veloz-, saludó a un vecino que paseaba ayudándose con un bastón y le sonrió con simpatía.
-Buen día Napo, parece que va a hacer calor...
Esta vez no esperó el ascensor, subió los cuatro pisos y ya en la casa, encendió el televisor pequeño de la cocina y encendió la cafetera.
Preparó galletitas con dulce de leche y, mientras esperaba que el café estuviera listo, comió con ganas.
-Pucha que tenía hambre, también, con la nochecita que tuve  -pensó- mientras una risa espontánea aparecía y agregó, ya en voz alta
- Eso me pasa por no hacer caso a mi intuición. Bah, no tendrán otra oportunidad de amargarme otra noche, ni día. Ni un momento. Hay gente insalubre che !