ESCRITURA

CLASE XXIV. LECTURA SENSIBLE.

ALE MENDÉ

El lector espontáneo accede a la obra con una actitud expectante. Consciente o inconscientemente, se deja llevar por el curso narrativo ateniéndose a los juegos mediante los que el autor lo intenta sorprender.

Al atenerse y dejarse llevar por lo que el autor expresa, el lector espontáneo se embarca en un juego de credibilidad, con respecto a la narración. Se deja llevar por el curso de la narración y juega a creer en lo que se está contando, por eso, el lector potencia la sorpresa.

El objetivo del lado del lector es, justamente, el de dejarse sorprender.

En tanto que el objetivo del autor es generar indicios que den ilusión de realidad y sostener el tiempo narrativo, en un tejido que le permita llevar a cabo su ardid.

En la lectura espontánea el lector se autoriza a saltar pasajes, confundir personajes etc. Sucede que el lector emigra hacia el mundo creado por el autor y como sucede en la vida misma no está atento a todo. Por lo tanto, en la medida en que está, más inmerso en ese mundo, habrá menos precisión en los datos y mayor correspondencia con la historia. En ese caso el autor habrá generado un marco de certeza.

Esto, sin embargo, fue tomado por las vanguardias, que al dar saltos discursivos y rupturas, impulsan al lector a repensar acerca de las nuevas reglas del juego. Antes de eso, la lectura espontánea se produce como un juego de roles, el lector se pone en el lugar de los protagonistas y vive esa otra vida propuesta por el autor.

En este sentido se advierte el peso que tiene la construcción de un personaje en el contexto inicial del taller. En la construcción y desarrollo de la figura del personaje, el participante puede leer, experimentar, identificarse y objetivar, actitudes y aristas de construcción. Es decir pone en la escena del taller las dos formas de lectura. Al analizar y hacer una práctica de construcción, el personaje se abre de quién escribe, según se bifurquen los diferentes caminos del texto: ficción narrativa, diario íntimo, testimonio etc. De esta forma da pie, para dilucidar, las relaciones de empatía del personaje con el autor de la experiencia. Se pueden situar escenas a distancia y momentos cercanos y aún, íntimos del autor; pero lo definitivamente enriquecedor es la devolución que el texto brinda, como efecto de lectura, porque en todos los casos, las apreciaciones cabalgan, no solamente sobre la identificación sino también sobre la manera en que el texto puede ser más o menos efectivo. Vale decir, que cabalga también sobre las reglas del juego literario.