ESCRITURA

CLASE XXIII. LECTURA CRÍTICA.

ALE MENDÉ

La lectura crítica se apoya en la estructura de lo escrito y es relevante en materia de formación de lectores, porque apela a la identificación del lector con las leyes del texto.

Lo primero que nos preguntamos en taller cuando abrimos un libro, es ¿Cómo está escrito? Es decir, corremos el foco, cambiamos la dirección de la lectura, quebramos el tiempo narrativo, para buscar determinadas intersecciones que ya no se ubican en la interpretación lineal de la historia. El mero hecho de hacer este ejercicio, impele a una interpretación/ invención de lo que trasmite el autor.

Damos de leer e invitamos siempre a nuestros participantes a los más diversos juegos de escritura, lo hacemos con el objetivo de estimular su creatividad.

Sería imposible comprender en todo sentido la escritura, sin una experiencia propia, sin un ejercicio personal. Es decir saber que tal o cual personaje, llama la atención, nos dispara sentimientos son preguntas que hacen a la narración; pero, al interrogarnos acerca de porqué el texto logra esa tensión, ya estamos ubicados en otro plano y responder a estas cuestiones, no es fácil sin una práctica de desdoblamiento en relación al personaje.

Hay que decir, que el personaje es una de las figuras literarias más interesantes para abordar un primer momento de taller, debido a que permite el ingreso a la reflexión tanto por la vía de la lectura espontánea como por la vía la lectura crítica.

La construcción de un personaje pone en juego no solamente la historia en el que va a estar inserto ese personaje, sino y al mismo tiempo, una producción cultural que formula y reformula la condición humana en cada época.

Al experimentar la escritura o creación de un personaje, el autor, se desdobla de esa figura y la pone en causa dentro de un proceso narrativo. El recorrido del personaje está sujeto a las variables de esa narración y esto, tiene que ver con la imaginación del autor. Por otra parte, también el personaje va a presentar las dificultades lógicas, surgidas de las mismas características de personalidad que le han sido construidas o debido los caminos elegidos en la forma del relato. De esta manera en el recorrido se puede pensar que un personaje no puede llegar sin causa a determinada ciudad si en el capítulo anterior se encontraba en otra, salvo que la estructura del texto sea fragmentaria, pero como se ve en todos los casos, aun en la forma fragmentaria, figura, forma y material, imponen sus aristas. Poder ver las reglas de este juego es vital a la hora de comprender, que la escritura expresiva precisa de una mirada tangencial para la creación de aquello que no existe, y aún si el personaje fuera sacado de la realidad misma, lo cierto es que en la realidad del texto, su carácter se vuelve único. Tal como La Maga en la realidad de Cortázar, no tiene el destino, ni el carácter de La Maga de Rayuela.

Lo cierto es que el ejercicio en la construcción de personajes, al inicio del taller, echa por tierra desde el comienzo mismo de la experiencia, la identificación lineal al relato.

Del héroe épico, al personaje ético, pasando por el realismo o la zaga, el romanticismo o el cientificismo, todos los personajes literarios, dramáticos, cinematográficos y aún, pictóricos, son parte de la historia efectiva de la época que los origina y tienen, al mismo tiempo, la extrema virtud de superar toda la historia oficial, para decir desde la narrativa, cómo un hombre o una mujer, abordan los sentimientos de dolor, amor, sorpresa, vacío, plenitu , sosobra, etc, que les son propios, como propia es la subjetividad de su tiempo y los interrogantes que al respecto abre la literatura. De esta manera, la construcción de una escritura original y la calificación en el oficio de escribir, es el ejercicio pleno de la autonomía de pensamiento y reflexión del sujeto y su tiempo.

Por lo tanto, todo acto de transmisión de saber hacer con la crítica, es en sí, un desafío humanista.