ESCRITURA

CLASE XXII. LAS DOS FORMAS DE LECTURA.

ALE MENDÉ

Hay dos formas de lectura: lectura sensible y lectura crítica.

Hay que señalar aquí que estas dos formas de leer, no tienen una división tajante. Simplemente son señaladas para que podamos verificar los elementos que tienen más peso en una y otra. La lectura sensible o espontánea, como hemos visto ya, se manifiesta como identificación del lector a los personajes, vida y contexto, propuestas por el autor. Esto no significa que el lector espontáneo desconozca las reglas del juego. De hecho al ingresar a la historia, el lector no cree en ella sino que se dispone a creer en lo que el autor realiza. Cuando el pacto entre autor y lector se hace consciente hay una puesta en escena de las normativas del texto. El lector, se habilita de esa forma a comprender más allá de lo expreso, los mecanismos de cuáles son los pivotes de construcción de ese texto. En este caso el lector pierde la credibilidad en la narración del autor y aborda el texto con una posición determinada.

Reconocemos en el taller literario un espacio formativo de lectura crítica, debido a que la escritura expresiva requiere de esta lectura crítica para comprender la forma en la que las obras han sido realizadas, sumando a esta mirada, elementos que si bien están fuera de la obra la determinan (aspectos psicológicos, sociológicos, lingüísticos etc.)

Cuando el participante del taller comienza a ejercitar la escritura expresiva, practica y participa de las formas que podríamos llamar de engaño o ardid, elegidos por el autor; y formas de articulación, con las que el autor sostiene la atención del lector. Al identificar esos mecanismos, o al escribirlos, el lector pone en escena lo que íntimamente sabe acerca de las reglas de la literatura pero que a lo largo de su trayecto como lector, había preferido pasar por alto.