ESCRITURA

CLASE XX. EL TALLER LITERARIO UNA ACCIÓN CULTURAL.

ALE MENDÉ

La promoción de la lectura ingresa en una suerte de analfabetismo cultural si no se asimila esta actividad como una tarea determinante, para la formación ciudadana.

Es evidente, tal cual lo anticipamos en el punto anterior, que la promoción de la lectura abarca en esta época, mucho más que el mero hecho de acercar el libro al lector. Si bien este es un paso importante, porque es, en muchos casos el primer contacto con la literatura, también es cierto que la interpretación de diversos lenguajes y los derroteros por los que circula la narrativa (cine, televisión, multimedia) condiciona la lectura del libro, a ser apenas una pequeña parte de la actividad lectora.

Según Paul Ricour una de las preocupaciones con respecto a la función

narrativa es:“...la de reunir las formas y modalidades dispersas del juego de narrar. En efecto, a lo largo del desarrollo de las culturas de las que somos herederos, el acto de narrar no ha dejado de ramificarse en géneros literarios cada vez más específicos. Esta fragmentación plantea a los filósofos un problema central, dada la importante dicotomía que divide el campo narrativo y que opone tajantemente, por una parte, los relatos que tienen una pretensión de verdad comparable a la de los discursos descriptivos que se usan en las ciencias —pensemos en la historia y los géneros literarios afines a la biografía y a la autobiografía— y, por otra, los relatos de ficción, como la epopeya, el drama, el cuento y la novela, por no decir ya los modos narrativos que emplean un medio distinto al lenguaje: el cine, por ejemplo, y, eventualmente, la pintura y otras artes plásticas. Contra esta interminable división, planteo la hipótesis de que existe una unidad funcional entre los múltiples modos y géneros narrativos. Mi hipótesis básica al respecto es la siguiente: el carácter común de la experiencia humana, señalado, articulado y aclarado por el acto de narrar en todas sus formas, es su carácter temporal.”[22] (El subrayado es nuestro)

Podríamos remarcar, su carácter histórico. La asunción ciudadana está ligada, en sus fundamentos a la asunción del protagonismo histórico-político. La narrativa de un pueblo, es en una instancia mayor, la suma de las diversas narraciones de los hombres y mujeres que lo constituyen.

Estamos en condiciones, entonces, de afirmar que la lectura crítica es un hecho cultural que incide en la formación de la voz narrativa de sus participantes, dónde cada sujeto narra su historia y en ella protagoniza la historia del contexto. Lo que por fuera de esta, que es su función específica, redunda en una clara incidencia en la formación ciudadana. Porque, en realidad, si hay un ámbito cultural de formación ciudadana, ese ámbito es el de los talleres expresivos y literarios, ya que ahí se exponen y se socializan versiones críticas de lo privado y lo público, de lo personal y lo social. El taller literario, por su parte, es la vía regia para generar indicadores precisos sobre calidad de lectura y desarrollo de herramientas de interpretación. Entonces se debería entender el taller literario como uno de los ámbitos destacados en la educación informal de la población y valorar los impulsos que da el arte en el progreso de la autonomía personal.

Como se dijo, el taller es una fuente valiosa de información acerca del desarrollo existente de la literatura como de diversos lenguajes narrativos (cine, televisión, multimedia) y esa cercanía, promueve a los ciudadanos a mejores niveles de interpretación de estas narrativas.

Ni la profusión de libros editados, ni la cantidad de textos y expresiones tecnológicas, ni la cantidad de uso y participación en estas áreas, definen el alto nivel de contenidos, calidad, o autonomía en su acceso. Por lo tanto no debiéramos olvidar que una narrativa, vacía de pensamiento, es una narrativa pensada para vaciar el pensamiento.