ESCRITURA

CLASE XIX. LA IMPORTANCIA DEL TALLER DE ESCRITURA EN LA PROMOCIÓN DE LA LECTURA.

ALE MENDÉ

Se aprende a leer, sin embargo, sin  lectura crítica se cae en una suerte de analfabetismo cultural.

Se aprende a leer y esto, que puede parecer suficiente, no está de acuerdo con la realidad, sino existe una formación más continua y una mayor complejidad en la formación de lectores. La promoción de la lectura cae en saco roto, si no tomamos en cuenta que en el mundo, se va cambiando la forma de leer; que en la medida en que la literatura va desgastando sus formas y los escritores se multiplican, se avanza hacia una escritura expresiva como medio de comprensión, antes que como un fin en sí misma.

Si no se ponen en escena estas cuestiones, se corre el riesgo de creer que solamente el acercamiento del libro al lector promueve una comunidad más lectora. Los avances y la complejidad de la lectura requieren de un esfuerzo de actualización y un impulso para que estas herramientas lleguen a los sectores populares, sobre todo porque es vital para el conjunto, correr la brecha entre los que tienen más y menos acceso al conocimiento.

Siempre se tratan las diferencias entre los que “saben” y “no saben”, como un callejón sin salida, algo dispuesto por el destino. Sin embargo, la lectura no es privativa de los claustros, aún si se trata de textos específicos y menos en la actualidad, dónde el conocimiento y la información está al alcance de un clic.

Por lo tanto, en los talleres que son un medio prolífico de educación informal, todos tienen derecho a leer y a conocer. Ningún libro ni aún los más técnicos son privativos de una clase social, o de un centro de poder educativo, ya sea este privado, nacional o regional.

En la educación informal que es la trasmisión de conocimientos y de la experiencia de un saber hacer, es importante remarcar el derecho de los participantes a acceder a todo texto. La igualdad de oportunidad en la amplitud de conocimientos y la formación intelectual del todos son esencia y espíritu de nuestras organizaciones culturales.

Es mérito de una extensa historia transitada, por hombres y mujeres de la cultura nacional en toda su extensión que -con épocas de proyección y épocas de desilusión- encontraron y encuentran un lugar de privilegio en la transmisión de su vocación expresiva.