ESCRITURA

CLASE XVII. LECTURA

ALE MENDÉ

La lectura crítica convierte al lector en un intérprete - no sólo de la obra leída, sino también del mundo íntimo y del que lo rodea a través de la lectura crítica de su propio texto.

El ejercicio de la lectura crítica permite la re significación permanente del texto. Es desde el lugar del lector desde dónde el texto se actualiza. El lector es quién traduce la obra del autor, acorde a su propio contexto y recorrido de lectura.

Cada vez que se piensa en algo, ese pensamiento está relacionado con elementos previos. Ya sea que estos advengan de la experiencia personal o de otros contenidos intelectuales. Por eso, al abordar una lectura determinada, el lector crítico, tiene una idea anticipada.

Sus propias inquietudes determinan el sentido que el lector va a construir en base al texto leído. Este nuevo sentido que le da al texto, se enlaza tanto a la forma en que organiza la lectura de la obra como a los enlaces que corresponden a lecturas previas. En la experiencia de los talleres literarios, la crítica de las obras de autor como de los señalamientos del intercambio de escritos hechos por los participantes, ejercita herramientas para la puntualización de la narración, cortes que permiten la inclusión de los contenidos que cada uno aporta desde su propio bagaje de conocimientos y experiencias. No existe una forma más conveniente de trasmitir la lectura crítica que la exposición a la crítica de los propios escritos, ya que ayuda a comprender como otros se apropian del escrito; cuáles son los atajos; cuáles los condicionamientos que la palabra ejerce sobre el autor y de qué forma se completa el acto literario con el lector.