ESCRITURA

CLASE XI. LECTURA CRÍTICA Y CREACIÓN LITERARIA

ALE MENDÉ

El hipertexto es la manera más antigua de escribir y sobretodo, de leer.

Cuando se da peso al lector en el acto literario (g.8) se multiplica la función crítica. Y eso es a lo que tiende la construcción de un hipertexto crítico, es decir, aspira a que a partir de la participación en los talleres y mediante el intercambio de contenidos, se potencie y multiplique la formación de lectores críticos y creativos.

Esta relación de textos, que nos permiten las tics (tecnologías de la información y la comunicación), ponen de relieve una práctica humana de siglos de lectura, porque si bien la palabra hipertexto es acuñada como una necesidad conceptual de la tecnología, la modalidad hipertextual corresponde a una forma, natural y extensa de lecto-escritura.

Habrá que investigar, cómo adecuar esa forma natural e histórica de lecto-escritura a las tics, que son una via regia para fortalecer la lectura crítica y que al estar basadas en un lenguaje, podremos reconocer y trabajar con un plus.

Para ello nos vamos a meter de lleno en la lectura de citas (g.9). Cuando hablamos de los orígenes del ensayo, dejamos en suspenso el comentario acerca de Montaigne, quién se había formado desde pequeño escuchando citas en latín. Sus Ensayos [37] , fueron, prácticamente, la apropiación de esas citas, un corte en las obras latinas, una redistribución del sentido y por fin una creación de Montaigne.

Retomamos este punto para repensar el ensayo y la cita, porque con las nuevas tecnologías, constantemente leemos titulares, frases, párrafos, partes de un texto que inmediatamente nos remiten a otro y a otro. Esta forma de lectura, pasa de largo con facilidad y no da lugar al tiempo necesario para una intimidad más persuasiva del texto, donde está en juego la intensidad .Por otra parte, pareciera que por el funcionamiento de las tics y la lectura trasversal -propia de la pantalla y la concurrencia de las páginas- no dan fluidez a la lectura y relectura de un texto.

Estos escollos, no son relevantes en comparación a todos los beneficios que proveen, pero nos permite destacar algo que debe estar claro en el taller: una cita , no es una frase insertada en otro texto. Una cita, da al texto el peso de lecturas y relecturas que el autor ha realizado, para ubicar y desarrollar aspectos en determinado punto de inflexión. Por otra parte la cita puede apreciarse en un nuevo contexto y tiempo diferente al momento en el que se originó, porque hay en el autor que cita, un trabajo de interpretación, apropiación y por lo tanto de actualización del sentido original del texto al que pertenece la cita.

Por lo tanto, la cita en sí, no tiene validez en un escrito que no sea el producto de lecturas, relecturas y reflexiones previas. Es en la lectura total de la obra dónde el recorte tiene sentido. El lector que conoce una obra, es aquel que puede citarla por una apropiación parcial, pero desde la lectura general de la obra. Esto permite el desarrollo de un ensayo en el que se pueden fijar nuevas líneas de reflexión de la obra citada. Todo esto implica la re-lectura del texto.

El ensayo es, entonces, expresión escrita de esas lecturas. El ensayo es el discurso del lector que cierra el acto literario completo. Aunque, es bueno aclarar que todo escrito queda abierto a nuevas lecturas y reflexiones. Además, el texto está dispuesto desde su publicación a múltiples re-lecturas que dan, de generación en generación, mediante lectores que actualizan la vigencia de esa obra más allá del contexto y época del autor.

Los textos, se actualizan, logran su permanencia, es decir, el texto permanece vigente por efecto de lectura.

Ahora bien, también es cierto que para que esta actualización tenga efecto, el lector-autor crítico, tiene que conocer el contexto geográfico y temporal del autor y no desestimar estas referencias para insertar las propias. En la biblioteca universal, conviven todos los tiempos históricos y todas las geografías. El lector es un viajero en el tiempo y el espacio. Por gustos o indicadores ajenos, intuiciones íntimas, o a causa del mismo recorrido, este viajero avanza hacia aquel sitio o al otro. Sus lecturas son un itinerario propio y original, conocido por él de tal forma que es una vivencia indeleble. El lector puede olvidar el nombre de un río, o de un comercio; puede perder de vista un detalle, pero el recorrido ha ido modificando su visión de las cosas y al formar parte de su historia, ese viaje, es parte de lo que ha hecho y por lo tanto de lo que es.

Es así que la lectura amerita el relato de aquellos descubrimientos personales sobre lo visto y oído en los diferentes parajes elegidos. Hablar de literatura, escribir sobre literatura, es ingresar a la lectura de uno o varios textos de autores preferidos, o temas de interés, tantas veces como sea necesario para construir una apreciación personal, y apropiarnos de ese recorrido que es producto de nuestras lecturas.

Cuando decimos que el hipertexto es la forma más antigua de escribir y leer, no se pueden dejar de señalar las notas en el margen de un libro, los diferentes colores para resaltar distintos momentos y situaciones en la que hemos abordado ese texto, ni tampoco olvidar las hipótesis con las cuáles fijamos nuestra intención de lectura, cada vez que marcamos nuestro paso por ese texto. Si estas marcas, además, corresponden a nuestra visión sobre algo que hemos escrito o estamos en vías de escribir como creación literaria, entonces, además, nos encontramos haciendo crítica literaria (g.10).En este caso hay dos preguntas fundamentales con las que iniciamos un taller literario: ¿Cómo fue escrita la obra que leo? / ¿Cómo escribí este cuento, poema, narración...?