ESCRITURA

CLASE X. LITERATURA POLIFONÍA, MIRADA CRÍTICA Y AUTONOMÍA

ALE MENDÉ

 Las diferentes miradas sobre un mismo tema y sus enlaces, producen la variación indispensable para la conformación de una posición crítica y de una interpretación autónoma y creativa de la realidad.

Vimos algunos elementos de la práctica que acompaña el marco teórico, poniendo énfasis al lugar que la lectura ocupa en los talleres literarios. Hemos ido configurando un aspecto importante de la promoción de la lectura, que es brindar herramientas de actualización, sobre la función lectora, ya que estamos advertidos de la necesidad de apoyar el impulso que los coordinadores de talleres literarios dan a la lectura crítica.

Brindamos hasta aquí, algunos datos relativos a la manera de ir conformando una red para compartir contenidos elaborados, tanto por los coordinadores y escritores, como por los participantes de los talleres literarios. Es decir, hicimos un bosquejo de la puesta en juego de la teoría y la práctica. Desde aquí, podemos proyectar un cuerpo de contenidos de producciones expresivas, pero también de opinión crítica sobre diferentes aspectos de la literatura, en una extensión geográfica regional, representativa e independiente del paradigma de la cultura hegemónica.

Pasemos a pensar, ahora, en el valor de nuestra tarea como trasmisores de lectura y formas de escritura en los talleres literarios. En primer lugar, reconocemos en el ámbito del taller, un espacio absolutamente democrático, en el sentido más puro de la palabra, a la manera del Ágora [31] .

Por dos cuestiones fundamentales, porque 1) escribir es institucionalizar y 2) leer e interpretar, incrementa de la autonomía personal.

Además, como en todo taller de arte, el taller de literatura trabaja con un material, la lengua, que es expresión anímica, en su particular sensibilidad y geometría . Por eso, el taller literario cumple su función en base al respeto por la autonomía. Tal como sería esperable en la utópica Acracia [32], el taller debe ser el fluir de la propia libertad. El espacio en el que se constituyen acuerdos y lazos solidarios.

Estos elementos que son inherentes al espacio de taller, tienen consecuencias positivas en aspectos que superan las actividades de escritura y lectura, pero que, sin embargo, surgen de la consistencia de su ejercicio. No hay declaración de principios, normativas éticas, especificaciones legales, consecusión de sentimientos, autonomía en las opiniones, compromisos, derechos, que no sean producto de la expresión institucionalizada (escrita) de los intereses humanos. Y, el pensamiento crítico y la facilidad para expresarse, no pueden ser entonces, cualidades solamente potenciales para una gran parte de la población. Por eso es que extendemos nuestro saber a otros, transmitimos nuestra pasión por la palabra y esperamos el efecto multiplicador de lo que hacemos. En definitiva, es lo que hace que, en lo más esencial de la actividad, exista una apuesta profunda y permanente de formación ciudadana.

Reconocemos en este sentido, el compromiso de coordinadores y escritores amigos de las bp en su labor y en la fuerte apuesta que realizan, a pesar de todas las contrariedades que se presentan frente al hecho de la restricciones que rodean el interés literario. La educación popular de la literatura, va de la mano con la educación cívica; no de manera panfletaria, o publicista sino en la fuerza de la palabra como acción transformadora, en la expresión libre de las personas. Cornelius Castoriadis, en el marco de un debate con Octavio Paz, Jorge Semprún y Carlos Barral, sobre el escritor y la democracia. comenta un párrafo del discurso que dio Paz, en ocasión de aceptar el Premio de la Paz de Frankfurt.

"He comenzado a escribir, operación silenciosa donde las haya, para combatir el ruido de las disputas y de las batallas de nuestro siglo. He escrito, y continúo escribiendo, porque concibo la literatura como un diálogo con el mundo, con el lector y conmigo mismo -y este diálogo es todo lo contrario del ruido que implica nuestra negación y del silencio que nos ignora. Siempre he pensado que el poeta no es sólo el que habla, sino el que escucha." (Octavio Paz)

En estas líneas del discurso de aceptación del Premio de la Paz de Frankfurt (octubre de 1983), después de recordar que "nació en 1914, el año fatídico", Octavio Paz nos pone de golpe en el corazón de nuestro debate: el escritor y la democracia.

Sobre esta cuestión me gustaría separar tres temas distintos y, sin embargo, ligados.Con la escritura, "operación silenciosa donde las haya", Octavio Paz quiere "combatir el ruido de las disputas y de las batallas de nuestro siglo". Este ruido no es metafórico y no es simplemente ruido. Es el sufrimiento, la destrucción y la muerte -entre otros, pero no exclusivamente, los diez millones de muertos de la Primera Guerra Mundial y los setenta millones de la Segunda, los del Gulag y los de Auschwitz. El escritor se opone de manera aparentemente irrisoria, con su arte, a las masacres y a la locura colectiva, al ruido que acompaña y ejecuta la muerte. Pero también hay que combatir este ruido, que cobra una forma extrema en la guerra, o una forma trivial y aparentemente anodina, ruido de las ciudades embotelladas y contaminadas, de los campos de fútbol, de la televisión, porque destruye lo esencial: "el diálogo con el mundo, con el lector y conmigo mismo". El poeta no es sólo el que habla, también el que escucha. Es cautivo de la exigencia de diálogo: diálogo con el lector, frecuentemente anónimo y colectivo, pero a veces, como estos días, lector en carne y hueso.”[33]

Sin duda al escribir literatura y transmitirla, enfocamos una construcción diferente del tiempo subjetivo. Así, reflexión y acción literaria contribuyen a la formación de una subjetividad atenta a los problemas humanos, abierta a la aceptación y el respeto al otro. Castoriadis considera que el ciudadano del Ágora, era aquel que estaba en condiciones de hacer una ley y también de ser responsable de las consecuencias sociales de su promulgación. Me pregunto con insistencia ¿Cuántos hombres y mujeres de nuestro país participan en la comunidad, y pueden hacer una lectura crítica, de manera que se encuentren en condiciones de formular una ley y ser responsables de su promulgación? Aprecio lo significativo del Ágora para la práctica transmitir un saber-hacer una creación literaria, dónde la puesta en escena del relato, pone en juego un río de convicciones y sentimientos personales, que se manifiestan en la escritura, y se pone a consideración y atento análisis de los otros participantes, en el taller (lectura).

Ese es el espacio literario por excelencia, un espacio de intercambio social, filosófico, político y de formación ciudadana. La escritura, no es ajena al contexto histórico y por lo tanto es afecta a lo contemporáneo, refleja y da cuenta de la época en que se desarrolla y al mismo tiempo cuestiona, produce rupturas y mueve la fijación en la creencia de discursos únilaterales.

"El escritor -poeta, filósofo, incluso historiador- sacude las certezas instituidas, pone en cuestión el mundo en el que y por el que la sociedad se había creado un nicho, desvela el abismo dándole una forma y por el hecho mismo de darle una forma.

Obrando así, el escritor participa esencialmente en la instauración de la democracia - sin la que, por lo demás, él es imposible e inconcebible." [34]

Castoriadis es por demás elocuente. Define al escritor "como lector que opera en los campos poético, filosófico e histórico y que cuestiona y hace temblar las certezas que en estos terrenos han fijado las instituciones del conocimiento" - según él- "son las instituciones del conocimiento las que establecen y determinan juicios inamovibles, que si bien son tranquilizadores, no estiman la fragilidad del hombre en el mundo, la sed de justicia, el miedo, la marginalidad, el flagelo de no tener cubiertas sus necesidades básicas, la insalubre momificación de la creatividad frente a un discurso único que masifica y se pierde de vista las innumerables posibilidades humanas". -y agrega - "Lo que instaura la democracia al tener una visión crítica, no uniforme, una mirada oblicua que estudia la realidad social desde lo más encumbrado hasta lo más vulnerable y observa minuciosamente la precariedad de los individuos, de un lado y de otro." [35]

Cada generación de escritores tiene en su escritura una lectura del contexto de la época en que vive. Y deberíamos preguntarnos ¿Qué es transmitir el oficio de escritor en nuestra época? El taller literario no es un ámbito de juegos puristas, de juegos inocentes, cuando se habla de literatura, se abre el telón a las pasiones humanas. Hay una responsabilidad en la transmisión de un saber a poner en causa, aspectos psicológicos, políticos y sociales en pos de guiar a los futuros escritores hacia una poética, filosófica e histórica.

En la construcción textual, entran en juego aspectos como la levedad y la multiplicidad con todo el peso que estos dos aspectos tienen ya en esta primera década. Calvino nos habla de Gadda, habla de la novela, habla de la multiplicidad de un texto: “Hubiera podido escoger otros autores para ejemplificar esta vocación de la novela de nuestros siglo. He elegido a Gadda no sólo porque se trata de un escritor de mi lengua relativamente poco conocido aquí (incluso por su particular complejidad estilística, difícil aún en italiano), sino sobre todo porque su filosofía se presta muy bien a mi argumentación, por cuanto ve el mundo como un “sistema de sistemas” en el que cada sistema singular condiciona los otros y es condicionado por ellos. (...) Tanto en los textos breves como en cada uno de los episodios de las novelas de Gadda, cada mínimo objeto esta contemplado como el centro de una red de relaciones que el escritor no puede dejar de seguir, multiplicando los detalles de manera que sus descripciones y divagaciones se vuelvan infinitas. Cualquiera que sea el punto de partida, el discurso se ensancha para abarcar horizontes cada vez más vastos, y si pudiera seguir desarrollándose en todas direcciones llegaría a abarcar el universo entero. (...) Gadda sabía que “conocer es insertar algo en lo real, y por lo tanto deformar lo real” (...) la novedad de la manera de abordar la obra literaria, el compendio de una tradición narrativa y la suma enciclopédica de saberes que dan forma a una imagen del mundo, el sentido del hoy que está también hecho de acumulación del pasado y de vértigo del vacío, la presencia simultánea y continua de ironía y angustia, en una palabra, la forma en que la prosecusión de un proyecto estructural y lo imponderable de la poesía se convierten en una sola cosa.” [36]

Es la literatura de un tiempo que expande la letra hacia inesperados resultados. Y el oficio literario a su vez, extiende su forma de incidir en el curso de la historia de la humanidad, echando por tierra las certezas que se vuelven insostenibles en la confrontación que propone una nueva lectura surgida de la lectura crítica.