DON QUIJOTE Y LA MUERTE

 

A manera de prólogo

Estoy muriendo. /Lo sé./Porque entreabro mis ojos/y veo ante mi la realidad./Esa enemiga./Esa perra flaca y gruñidora./Buenos amigos me fueron los sueños./Y el más fiel, el delirio./Sancho, Sancho/En cualquier lugar que tu te encuentres ahora/no llores esta hora./Tu ganaste./Y cuando tu me decías:/¡Son molinos!/Yo lo sabía muy bien./Pero quería mostrarte/no demostrarte, mostrarte/a ti que eras redondo/como el mundo,/a ti que eras el mundo,/el valor de la metáfora./Molinos o gigantes,/brazos o aspas,/¿Qué diferencia pasa/entre el fulgor de mi ojo/que se extingue/y aquella otra estrella,/Dulcinea, /muerta ha millones de años/que aún me sigue guiando?/Sancho, Sancho,/Tu eres la verdad,/Yo la mentira./Pero, cómo, quién, dónde,/se explica/que con mi muerte/se te va la vida.
 
Fernando Birri

 

La novela moderna se inicia con “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” anuncian enciclopedias e historias universales de la literatura. Esta proclama es verdadera, como Sancho. En ella coexisten la polifonía: en su multiplicidad de voces, al citar otros autores o en sus cartas… el intertexto: con sus relatos enmarcados, con sus libros de caballería…

Estos y otros recursos anticipatorios, son lo que nos permiten abrir una bisagra entre el renacimiento y el barroco, entre lo antiguo y lo moderno.


Estas presencias estarían mostrando y no demostrando otros nombres como el de Michel Foucault y Roland Barthes, con la muerte del autor y el nacimiento de la función autor.


Héroes, princesas, castillos, bosques, dragones, fantasmas, reinos… se encuentran ausentes.


Entidades paródicas sumergidas en sus páginas, conmueven y atrapan.


La prosa, palabra que no nos remite sólo a un lenguaje no versificado, significa también el carácter concreto, cotidiano, hablado, corporal de la vida.


Al decir que la novela es el arte de la prosa, estamos definiendo el sentido profundo de ese arte.
Alonso Quijano, quiso ser nombrado un personaje legendario de la caballería andante.


Cervantes, consiguió todo lo contrario, creo un Quijote terráqueo: en el Universo de la Prosa.

Pero la intensa revolución ocasionada por este texto radica en la irrupción de los sentimientos emergentes del discurso de la prosa. Sentimientos como dolor, amistad, tristeza, impotencia, amor, alegría, miedo, melancolía, pasión...

"Es, pues de saber, que ese sobredicho hidalgo, los ratos de año se daba a leer libros de caballería con tanta ficción y gusto que olvidó casi de todo, llenósele la fantasía de todo aquello que leía, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles..."

"No puedo más, que seguirle tengo; somos del mismo lugar, he comido su pan, quiérolo bién, yo soy fiel, y así es imposible que no nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y el azadón"

"¡Oh! princesa Dulcinea, señora deste cautivo corazón. Plegaos señora desde vuestro sujeto corazón, que tantas cuitas por vuestro amor padece" (Don Quijote a Aldonza Lorenzo)

"Mire vuestra merced que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento." (Sancho a Don Quijote)

"El maligno encantador me persigue, me ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para sólo ellos y no para otros, ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre" (Don Quijote a Sancho).

Don Quijote explica a Sancho que Homero no describía a sus personajes "como ellos fueron sino como habían de ser para quedar ejemplo a los venideros hombres de sus virtudes."  Don Quijote no es un ejemplo a seguir es el anti-héroe.

Los personajes novelescos no piden que se les admire. Piden que se les comprenda. Enéas, Odiseo, Aquiles, vencen o si son vencidos conservan siempre su grandeza. Don Quijote ha sido vencido y sin grandeza alguna: " Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta caballero la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra." (Don Quijote a Sanson Carrasco disfrazado de Caballero de la Blanca Luna).

Su cosmos de ficciones agrietado se derrumba y en ese derrumbe se le va la vida. Todo se esclarece. La realidad es una derrota. Lo único que nos queda ante esta irremediable derrota llamada vida es intentar comprenderla.

Ésta es la esencia del arte de la novela.