• Inicio
  • Crítica
  • Humor
  • VII -LA COCINA DEL HUMOR RECETAS – COLORES – SABORES - HUMOR ARGENTINO FOR EXPORT: ANA VON REBEUR

VII -LA COCINA DEL HUMOR RECETAS – COLORES – SABORES - HUMOR ARGENTINO FOR EXPORT: ANA VON REBEUR

Ana von Rebeur es escritora, periodista y humorista gráfica. Trabajó como guionista, columnista y conductora de radio y televisión. Obtuvo doce premios en concursos internacionales de humor gráfico y suele viajar al extranjero para actuar como jurado en certámenes del género. Su obra se está exhibiendo en foros mundiales de humor de Estados Unidos y Francia. Es una hermosa mujer, inteligente y llena de vida.  

-En primer lugar, Ana, ¿cómo preferís que se refieran a vos?¿como humorista? ¿como escritora y humorista?¿o simplemente como escritora? Porque hay quienes se resisten – Masliah por ejemplo – a que se los denomine humoristas.

    Yo creo que hay mucho prejuicio en nuestra sociedad contra el humor y que no te da buena prensa decir que te dedicás al humor. De hecho, fijate que no hay premios internacionales para libros de humor, no hay galardones de ninguna índole. Muchas veces, al ofrecerme en diarios y revistas, me decían ¿Pero vos qué hacés?¿humor? Ay no, el humor es poco serio. Obviamente, se cae de maduro; pero al mismo tiempo el ser humano necesita muchísimo el humor y, aunque les cueste reconocerlo, muchos medios están buscando  personas que escriban con humor, que puedan ver la vida con humor. El consumidor busca humor, por eso el humor terminó invadiendo la publicidad y hasta los noticieros, ahora se ríe hasta Santo Biassati, imaginate cómo estamos…

-¿A qué atribuís la tendencia al humor de la narrativa actual, que se sirve frecuentemente de la ironía, el sarcasmo, la parodia…

    Se tiende a que una persona lea algo divirtiéndose, pero que le quede algo de reflexión y de enseñanza. Toda mi obra literaria está basada en eso. El peor pecado que puede cometer un creador es aburrir, hay que entretener. Por otra parte, hay temas que son tan dolorosos – la infidelidad, por ejemplo, que es el tema de mi libro ¿Por qué cuernos me engañaste? –, es mejor tratarlos con humor. A veces es más eficaz, en una ocasión hice un trabajo para Comercio Interior que debía prevenir a la gente contra la venta compulsiva, tenía que inventar tips pero con humor, no se trataba de decirle al público  no sea tarado, no se deje engañar cuando le pidan que vaya a una reunión de venta de tiempo compartido, no lleve a su esposa ni entregue la tarjeta de crédito, sino qué pasaría si…y chistes, retruécanos, preguntas, tests truchos… para inducir a reflexionar.

-Has publicado muchos libros de humor, mencioname algunos títulos.

    Publiqué  treinta y cinco, el primero en 1995: Los hombres vienen flojos, que fue un boom porque se publicó también en España y todavía sigue dando vueltas, todo el mundo me pregunta por él; yo creo que tuvo tanto éxito porque escribí de cosas muy zafadas que en esa época no se tocaban, hoy ese libro parece escrito por una monja de clausura, es bastante más light de lo que lo haría ahora. Y después los últimos, que también anduvieron muy bien y que me publicó la editorial Norma, fueron  ¿Quién entiende a los hombres?, ¿Por qué cuernos me engañaste?, Leyes de Murphy sólo para mujeres y Todas brujas, las ventajas de ser mala. Justamente acabo de firmar contrato para editar estos cuatro en E- book, creo que es la tendencia que viene y eso me alegra porque cualquiera que posea una computadora tendrá acceso al libro, sin necesidad de trasladarse a una librería, es la inmediatez absoluta.

-Y también has escrito sobre fútbol…

    Sobre fútbol en realidad tengo un libro inédito con la historia de River, simpatizo con River por mi abuelo y mi padre que eran hinchas, me acuerdo de mi abuelo mirando el partido en  la tele, sin volumen y con la radio en la oreja. Y  también tengo dos libros de humor sobre el tema: Chistes de bosteros y Chistes de gallinas, los de bosteros para que lo compren los de River y los de gallinas, para que se rían los de Boca.

-Y fuiste presidenta de la FECO argentina (Federation of Cartoonists Organisations).

    Sigo siéndolo, es una cosa que funciona.

-Organizaste el Primer Festival Internacional de Humor Gráfico en el club Boca Juniors, en 2002…

    Sí, fue una experiencia agotadora, porque recibimos más de 2.000 dibujos de todas partes del mundo. Conseguimos material prestado de diversas instituciones para montar esa muestra y las instalaciones que muy generosamente nos brindó Boca Juniors. Quisimos organizar un  evento multimediático, así que participaron muchos comediantes, actores…fue una fiesta, pero una experiencia que yo no repetiría porque significa mucho esfuerzo, es muy estresante. Le pedimos a la gente que trajera alimentos no perecederos que donamos a un comedor de la zona. Pero pasó lo que suele pasar cuando se organiza esta clase de eventos: primero hay treinta personas que te dicen contá conmigo, después diez, después cinco, después una y al final ésa también se va y quedás sola. Y ahí sí que es agotador.

-¿Pensás que el humor argentino tiene características especiales, propias?

    Sí, somos ácidos, sarcásticos, burlones y muy pedantes; es un humor egocéntrico, del tipo me río de cualquier cosa que no sea yo. Pero también tenemos capacidad de autocrítica, eso es bueno. El humor argentino shockea en el exterior, por eso mi libro se publicó muy bien  en España, aunque muchos no entienden que puedan abordarse humorísticamente ciertos temas. Yo creo que nuestro humor asusta porque somos muy irreverentes, iconoclastas, no hay valores respetabilísimos en Argentina: acá te podés reír de Dios, de Buda, de Mahoma, de la iglesia…En una ocasión hice una muestra de chistes sobre Dios en la Alianza Francesa, nadie me lo impidió… me hubiera encantado que la prohibiesen, así ganaba fama, pero no. Hacés una muestra así, no sé, en Méjico, y se arma la podrida.

-¿El humor porteño difiere del humor provinciano?

    Creo que sí. Tenemos otro gran centro de humor, que es Córdoba. Una vez que entrevisté al Negro Álvarez me dijo que esta provincia fue la que recibió más inmigrantes andaluces y éstos son muy exagerados, de ahí surgió ese humor tan particular que se plasmó en la revista Hortensia, por ejemplo, exagerando hasta el delirio, características muy cordobesas. Es un humor muy…figurativo: pesado como collar de melones, cruzado como chapa de Córdoba…hasta la palabra cruzado que la usan sólo en Córdoba con el significado de enojado, chinchudo; y la chapa, la patente de los autos antes tenía una X  en esa provincia. A un porteño no le sale una cosa así, eso es muy local, típicamente cordobés. El porteño es más quejoso, tanguero, melancólico, agresivo, burlón, se divierte peleando; y esa burla, esa agresividad, a alguien que no es porteño le puede pegar muy fuerte.

-¿Y qué podés decir del humor de otros países que conociste?

    Bueno, a mí me llama mucho la atención ver de qué cosas nos reímos todos. En China, por ejemplo, el plato fuerte de la risa es ver a un occidental tratando de comer con los palitos, lloran de risa… llega un momento indigno en que el occidental termina pidiendo un tenedor… los chinos se ríen mucho con las torpezas occidentales. También se ríen cuando un extranjero habla de su música y empieza a cantar algo de su país, tal vez nosotros lo escucharíamos  con mucho respeto y diríamos che, qué linda canción, pero el chino no para de reírse, no porque el otro cante mal sino por esa ruptura de solemnidad que produce el humor. En El chiste y su relación con el inconsciente Freud dice que para ser serios y solemnes debemos tener una estructura mental muy armada – imaginate un gran andamio pesado – y apenas la psiquis capta  que es innecesaria, como en el caso de un embajador que resbala en una cáscara de banana y se cae y  entonces la solemnidad desaparece por fuerza mayor, no gasta más energía para mantener la armadura de la solemnidad. Esa energía psíquica que uno se ahorra, se manifiesta – según Freud – en forma de carcajada: la risa sería energía de solemnidad en desuso. En general, en todo el mundo pasa lo mismo: cuando una persona se da cuenta de que ya no es necesario ser solemne, salta la risa. Por eso muchos grupos humorísticos de éxito – como Les Luthiers o CQC – afectan una solemnidad  (de vestimenta, de actitud…) que se opone a los dislates que dicen o hacen. Y eso tiene un efecto cómico, el desacartonamiento siempre provoca risa.

-¿Cómo caracterizarías el humor que vos hacés?

    Creo que hago – a riesgo de sonar pedante – una especie de concientización social sobre los problemas que padecemos las mujeres en una sociedad donde seguimos siendo “el negro del mundo” como decía John Lennon; no es lo mismo ser mujer que hombre, es mucho más difícil para las mujeres, si actualmente nos resulta algo más fácil es porque nos abren las puertas por lástima, pero en realidad todo cuesta más, para llegar al mismo puesto una mujer tiene que ser tres veces mejor que un tipo. Yo intento enseñar a tratar a las mujeres y a los hombres, intento mostrar el revés de la trama, meter el dedo en la llaga, molestar y provocar tocando temas incómodos, como hacen en general los humoristas. 

-¿Cuáles son tus temas preferidos?

    Hago hincapié en las cosas que andan mal en la sociedad, sobre todo en las relaciones humanas, y en cómo podrían mejorarse. Y que la gente me lea divirtiéndose, que al cerrar mi libro digan uy, esto me deja pensando. El humor por el humor, no; el humor lo uso como un recurso para contar cosas que me interesa que sean sabidas, porque soy una estudiosa permanente de la especie humana y de las relaciones de pareja. Cuando escribo, expreso mi opinión personal, por supuesto, pero después de haber leído muchísimo sobre el tema.

-¿Tus escritores preferidos?

    Soy una lectora de múltiples temas, no sé si tengo un escritor favorito. Por ejemplo, me encanta Isabel Allende cuando hace autobiografía, cuando escribe ficción me aburre; me encantó Paula: me hizo reír y llorar, La suma de los días me pareció fabuloso, muy divertido y muy trágico a la vez. Nunca pude leer a García Márquez, salvo en Vivir para contarlo. Me encantan las biografías y la gente piola que sabe hablar de sí misma. Stephen King no me gusta como novelista, pero su libro Mientras escribo es un doctorado en escritura universal, todos los escritores o aspirantes a serlo deberían leerlo; tiene pasajes desopilantes donde él cuenta, por ejemplo, cómo tiraba las botellas de whisky vacías en un container del fondo de su casa – tres o cuatro por día – para que su mujer no se diera cuenta del grado de alcoholismo en que había caído; y cómo luego acusó de hacerlo a sus vecinos, pues había olvidado totalmente sus manejos; esto sucedía en la peor época de su vida, mientras escribía El resplandor  y se había entregado a las drogas y al alcohol… García Márquez durmiendo en los bancos de la plaza de Cartagena…Isabel Allende tratando de conseguir trabajo en Venezuela y haciéndose pasar por dactilógrafa cuando no había usado una máquina de escribir en su vida… Y paralelamente hay libros que no están bien escritos, pero me conmueven, como El lenguaje de los huesos de Clea Koff, una inglesa que cuenta sus experiencias como antropóloga forense en lugares donde hubo guerra y genocidios, trabajando con el equipo de antropología forense argentino, que es uno de los más prestigiosos del mundo; nada de humor, es un libro que te hiela la sangre, una mujer joven y bella que hace de tripas corazón para hacer hablar a los muertos, gracias a esas investigaciones se sabe cómo murió gente inocente, los familiares recuperan a sus desaparecidos… son  cosas de la vida real que superan a la fantasía y por eso no me gusta mucho la novela.

-Relacionado con lo que acabás de decir, ¿te gusta el humor negro?¿lo practicás?

    Sí, me gusta. De hecho tengo un libro que trata de la muerte con humor, pero no logro publicarlo, parece que los editores le tienen miedo, aunque a todos nos fascina ese tema. Nos reímos de nuestros mayores miedos. Si el chiste no te pega personalmente, no te reís, nos reímos de las cosas que tienen un eco en nosotros mismos. Pero hay ciertos temas de humor negro que yo no tocaría, nunca haría chistes sobre discapacidades, enfermedades mentales, desaparecidos durante la dictadura militar, genocidios, aborto…

-¿Qué pensás de los talleres de humor, que se están poniendo de moda?

    Ah, se están poniendo de moda, buena noticia. Yo no sé si el humor es enseñable, esos talleres deberían tener una charla  de admisión con los interesados, porque hay mucha gente que sabe disfrutar el humor, pero crearlo es otra cosa. Algunos se creen que contar un chiste de gallegos es hacer humor, y no… La visión humorística requiere cierto grado de vuelo intelectual, capacidad de asociación y disociación… es muy complejo. A mí a veces me cuesta, quiero poner algo gracioso y no se me ocurre nada, pasan días…se necesita training  y también ayuda estar en contacto con gente que tenga buen sentido del humor y te mantenga la mente ágil.

-Yo creo que los argentinos diferimos del resto de los americanos por la rapidez mental en el terreno del humor, justamente.

    Sí, por el repentismo. Por eso muchas veces no nos entienden los chistes, no hay códigos compartidos. Y un chiste explicado…

-Me consta que sos una laburante, o laburanta – si decimos presidenta, ¿por qué no laburanta? –, contame qué estás haciendo actualmente.

    Estoy con muchísimas cosas en la cabeza, tengo una serie de libros inéditos que están buscando editor y me cuesta mucho encontrarlo, espero publicarlos aunque sea como E-books. Hay un proyecto en Ediciones B para seguir con  la saga de los mitos femeninos; ya que a Brujas le fue tan bien, el próximo va a ser Sirenas. Otro proyecto con Librería de la Paz para hacer Amazonas.  Y después alguien me publicará Hadas. Paralelamente estoy haciendo una campaña de publicidad para los laboratorios Boehringer Ingelheim, promocionando Buscapina Femme con chistes que se refieren a la menstruación; lo que me está dando mucho trabajo porque son unas revistitas que hago íntegramente yo, a todo color, con textos y dibujos, informando a las mujeres y haciéndolas reír sobre el tema, la idea es hacete amiga de tu menstruación, no la vivas como un castigo divino, tomate cuatro días de descanso y que se olviden de que existís. Creo que tenemos ese derecho, somos mujeres y somos las que damos vida.

-Los humoristas están invadiendo el terreno de  la publicidad…

    Así parece, Maitena está vendiendo el yogur Activia y Gaturro hace la publicidad de Yogs, creo.

-También sos autora de obras teatrales.

    Sí, tengo tres comedias: Nadie plancha como yo, La hija de ( nominadas al premio Estrella de Mar 2004 y al premio ACE 1997; la primera estuvo cinco años en cartel en  una sala de la calle Corrientes) y ¡Ponete en mis zapatos! (que fue nominada como Mejor Comedia del verano pasado en Carlos Paz).

-¿Querés agregar algo más?

    A ver… me parece que el humor es un código muy interesante  para comunicarse con los otros y aunque no te lleves bien con tu pareja, si los dos pueden reírse de las mismas cosas, están salvados. Y si te podés reír de vos mismo, estás salvado de la depresión. Pero creo que, a medida que el humor vaya invadiendo distintas áreas, cada vez  vamos a tener menos revistas y programas de humor. ¿Te acordás de Hupumorpo, de Telecataplúm…? Me parece que se están perdiendo un negocio con esto de los programas puramente de humor. Yo extraño, como tanta gente,  a Juana Molina cuando hacía Juana y sus hermanas…Ahora hay una Malena Pichot haciendo La loca de mierda, Cualca… y está bueno. Últimamente el país tuvo un boom de standuperos, el stand up en teatro, ¿viste?, eso pegó mucho y llenan las salas. Yo misma   hice stand up  en el 2009. 

-Algún humorista me dijo una vez que las revistas del género tendían a desaparecer porque mirando el noticiero o leyendo el diario tenías humor de sobra…

    Gracias al cielo yo no hago humor político, si tuviera que abrevar en la política estaría frita, porque nuestra realidad supera cualquier delirio, ¿qué más vas a inventar después de eso?, no te queda mucho para inventar, es todo muy loco.