GENERO Y ESTILO CINEMATOGRÁFICO EN "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS" Y "ASHURA"

 

Sergio García, Ayelén Irigoyen y Leticia Paladino

“El silencio de los corderos” (Johnatan Demme, 1990) y “Ashura” (Kei’ichi Sato, 2012)

(Al final de la nota multimedia: "El silencio de los corderos" escena 7; "El silencio de los inocentes por dentro"; "Ashura"; "100 años de cine japonés"1 y 2 documental) 

Hay dos films porque creímos que se distancian bastante en cuanto a su temática y a su modo de realización. Desde su construcción, un psycho-killer y una animación no parecen tener en principio muchos puntos de contacto. Sin embargo, si se los analiza desde la composición del guión, es posible indagar como se hizo la construcción de los personajes y cual es el lugar que se le asigna en el espacio ficcional. Entonces, el primer eje temático buscará buscaré analizar el lugar que las mujeres ocupan en los mundos diegéticos y el diálogo que esto propone en función de los lugares ocupados por los hombres. Por otro lado, si se analizan ambos films desde su realización o puesta en escena, elegimos indagar cuales fueron los modos o recursos para construir la violencia. Entonces, ambos ejes temáticos serán los que estructuren este recorrido.Para comenzar podemos considerar a “El silencio de los corderos” como un texto fílmico posmoderno. Luis M. Arias nos lo afirma argumentando que la posmodernidad es (…) exacerbación, característica de finales del siglo XX, de los efectos adversos, secundarios y colaterales que pueden producir esas conquistas modernas (…)[1]. Arias desarrolla un análisis de la narración marcando los lineamientos del cine clásico (arco de evolución progresivo, transmisión de sabiduría). Nuestra heroína Clarice, nos define sus objetivos en la secuencia inicial y se cumplen  en la escena final, logrando su placa con honores y, por otro lado, el recurso del saber que es aquel que la guía y le ayuda a transferir la sabiduría. Pero Arias propone que éste se corrompe cuando el saber de quien depende nuestra protagonista/heroína, lo trasmite un ser aún más perverso y oscuro que el mismo asesino que tiene como objetivo atrapar. Esta cualidad de la narración le otorga cierta densidad y lo constituye como un texto anticlásico y, por lo tanto, posmoderno.

También podemos agregar que este film se adapta al concepto de fragmentación de los relatos audiovisuales de Vicente Sánchez-Biosca[2], porque su final es inconcluso con Hannibal Lecter libre y despidiéndose de Clarice con el deseo de un próximo encuentro, dejando las puertas abiertas para otros relatos, que finalmente se realizaron: Hannibal 2001, Dragón rojo 2002, el origen del mal 2007, todos los films son adaptaciones de las novelas del autor Thomas Harris.

“El silencio de los corderos” trata sobre la historia de Clarice Starling, una aspirante a agente del F.B.I estadounidense que es convocada para conseguir entrevistar al Dr. Hannibal Lecter, un psiquiatra muy peligroso que está encerrado en una cárcel de máxima seguridad porque asesinó a varias personas a quienes les comió partes de sus cuerpos. En este primer planteo aparecen varias cuestiones a analizar: por un lado, la película se estrena en el año 1991; a esta altura en el mundo occidental ya comenzó a haber un corrimiento en relación a los lugares que pueden ocupar las mujeres en el espacio social, sea este laboral o doméstico, con lo cual resulta lógico ver a Clarice Starling aspirando a tener un cargo ejecutivo en el F.B.I. Antonio Weinrichter[3], refiriéndose a esta escena inicial de la película, sugiere en su artículo  que “...la iluminación, el montaje y, sobre todo, la música evocan algo mas que el mero ejercicio físico: esta mujer está siendo perseguida por algo o luchando contra algo o escapando de algo”. La propuesta de Weinrichter pareciera un poco forzada: el entrenamiento de Clarice tiene su asiento en el esfuerzo de superación física al que se ve expuesta diariamente al competir con sus otras/os compañeros/as aspirantes. Es posible pensar esto teniendo en cuenta lo que sucedió y sucede actualmente en nuestro país: las fuerzas armadas y de seguridad han tenido una actitud reticente a la idea de abrir la convocatoria a sus instituciones a mujeres o personas con sexualidad o género disruptivo para ocupar cualquier cargo dentro de las mismas. Lo mas conflictivo fue el momento en el que se cuestionó la indisposición para las mujeres de cualquiera de las armas o cargos a los que lo hombres si podían acceder, por lo general se les vedaban las armas con mucha exigencia física como la artillería en el caso del ejército. Entonces, este argumento resulta vasto para entender la motivación de Clarice al ejercitarse del modo en que lo hace.

Es cierto que nuestra protagonista tiene una característica que hace que las situaciones sean mas complicadas: es muy femenina y muy bella (autodesafío llamativo del director Demme al encargar ambas características a una Jodie Foster que comenzaba a evidenciar su lesbiandad, tan cuestionada por la heteronormatividad que puede juzgar tal condición como contradictoria en relación a lo que se le requería a la actriz). Si pensásemos que la película es una alegoría sobre la salida de las mujeres hacia los múltiples espacios sociales  en los años noventa Clarice, tal como lo sugiere Weinrichter[4], no se la lleva de arriba y debe lidiar, en principio, con seis hombres importantes a lo largo de las dos horas del film: Sus dos padres, el que fue policía y le heredó la profesión y la idea de superación personal; el granjero que mataba a los corderos y le dejó como legado un trauma al no poder defenderlos; los villanos Lecter y Bufalo Bill que son protagonistas y antagonistas en su carrera por conseguir convertirse en agente del FBI y por último sus mentores: el jefe del FBI Jack Crawford, quien cree por primera vez en ella, la convoca y la pone en contacto con Hannibal y el propio Dr. Lecter, en este caso cumpliendo el rol de analista psiquiatra-estimulador para que Clarice cumpla con los objetivos que se propuso.

Pero la protagonista no va a tener que lidiar solamente con estos hombres; el Dr. Chipton que es el encargado del penal donde está preso Lecter, se siente cuestionado por esta mujer joven y bella que aparece de un día para el otro haciendo averiguaciones que van mucho mas allá de lo que él mismo pudo lograr con el detenido. En el primer encuentro entre ambos, el anfitrión recibe a la joven aspirante piropeándola para probar cual es su reacción y, por otro lado, le explicita que la intención de Crawford de poner una mujer joven y bella es por el simple motivo de que puede seducir fácilmente al detenido. Clarice debe sobreponerse a eso y hacer caso omiso a las provocaciones y mostrarse segura. Cuando Chipton corrobora que las averiguaciones de Clarice están dando algún resultado, no duda en colocar un micrófono para poder escuchar las conversaciones entre la agente y el detenido. Chipton, que siente cuestionado su lugar de poder,  frustra el plan de Clarice y todo queda en la nada. Nuevamente Clarice tiene que pagar un costo por ser mujer.

La agente debe descender varias veces a los infiernos, estas son otras de las pruebas que debe atravesar como desafío: la bajada a la lúgubre celda donde habita Lecter, la bajada al local de Mofet con el carro fúnebre y la cabeza en formaldehído y el descenso en la casa de Búfalo Bill. En el descenso a la celda de Lecter, es llamativo que una de las peripecias que genera un primer pacto de colaboración entre Clarice y Hannibal, sea una reacción que podríamos calificar como  “un gesto de caballerosidad” por parte de este último: Starling se retira de la frustrada entrevista con Lecter y, cuando se va, escucha a un preso que se queja porque se ha cortado la mano; cuando se acerca a verlo él preso le arroja el semen sobre la cara, producto de la masturbación que se acaba de practicar. Otro preso avisa a Hannibal sobre lo sucedido, este convoca inmediatamente a Clarice y le ofrece ayuda porque no soporta las actitudes irrespetuosas. La agente se vale de esta situación y recibe el ofrecimiento con agrado. Pareciera una nimiedad pero no lo es; una de las formas en que se ha instrumentado históricamente la opresión de los hombres sobre las mujeres reposa sobre la típicas y antiguas prácticas de caballerosidad, o sea, los hombres muestran públicamente cuan débiles son las mujeres y estas últimas lo reciben con agrado, como si fuese un agasajo. Clarice en cambio, toma el cumplido pero para poder llevar adelante su cometido. Ella es conciente sobre el lugar asimétrico que tiene por ser mujer, Lecter actúa con esa lógica; ella puede correrse de ese lugar aprovechando los beneficios que le otorga una situación como esta.

El otro film a analizar es “Ashura” que se estrenó el 2012 en Japón,  luego del terremoto y Tsunami que atormentó a la costa de ese país dejando un número muy alto de víctimas fatales. A esto se le agrega el accidente  nuclear de la central de Fukushima, en 2011, que tuvo en tensión durante meses a toda la población. Y esto remite a otra catástrofe masiva que fueron las bombas nucleares de Estados Unidos contra Japón en 1945 sobre Hiroshima y Nagasaki. Luego de esto, Japón quedó devastado, con un proceso de recuperación que le llevo años dejando muchas víctimas por la radiación nuclear durante generaciones. El capitalismo se apodera avanzado sobre el territorio, realizando una antropofagia de la cultura, de la ideología y la tradición dando como resultado a una de las sociedades referentes del capitalismo.