LA CRÍTICA EN “LAS RANAS” DE ARISTÓFANES

 

Desde la comedia, Aristófanes, produce en Las ranas una crítica sostenida a los poetas de su tiempo.

Las fiestas antesterias duraban tres días durante febrero-marzo, llamado antesterión (momento en el que nacen las flores, en griego anthos = flor). Al segundo día, se lo denominaba khoés o fiesta de las jarras en la que se servía el vino nuevo y se visitaba el santuario de Dioniso en las lagunas, en Limnais donde viven las ranas de la comedia.

El dios Baco es el personaje central, quiere viajar al infierno para traer a Eurípides de vuelta y se encuentra con Heracles.

BACO: Me hace falta un buen poeta, y no hay ninguno, pues los vivos todos son detestabales.

Heracles hace una serie de nombres de poetas, a los que Baco responde con una negativa desopilante en cada caso y continua:

HERACLES: ¿Pero no componen también tragedias otros diez mil mozalbetes infinitamente más habladores que Eurípides?
BACO: Ésos son ramillos sin savia, verdaderos poetas-golondrinas, gárrulos e insustanciales, peste del arte, que en cuanto la Musa trágica les concede el más pequeño favor lanzan de una vez todo su talento, y caen extenuados de fatiga. ¡Oh! por mucho que busques, no hallarás uno de esos vates fecundos que seducen con sus magníficas palabras.
HERACLES: ¿Cómo fecundos?
BACO: Sí, fecundos y capaces de inventar estas atrevidas expresiones: “el éter, habitacioncita de Zeus, “el pie del tiempo”, “el corazón no quiere jurar, pero la lengua perjura sin la complicidad del corazón”.

En estas intervenciones vemos el desencanto de Baco con las tragedias de ese tiempo y el refuerzo de su desesperación por buscar a Eurípides. Además remarca los plagios e imitaciones que los jóvenes poetas hacen del poeta en cuestión, ya que las tres frases que nombra al final del párrafo corresponden a tres tragedias de Eurípides.

Así también remarca con ironía, la elaboración recargada e inconstante de estos ”ramillos sin savia”, que es como descalifica a esos jóvenes poetas.

Posteriormente y en muchos párrafos de Baco, parodia versos de Eurípides.

Aristófanes utiliza los recursos de la comedia, desde la vestimenta de Baco, las vicisitudes del viaje, pasando por la carga del esclavo y sus quejas escatológicas, tales que el lector actual, no pueda dejar de desacralizar a los trágicos en la lectura de esta obra. Y al mismo tiempo reconocer en los dichos de los personajes, sobre todo del personaje central -Baco- , la actualidad que tienen sus críticas e ironías, aunque fueron escritas hace más de 2500 años.

Como una alusión a los “detestables poetas” Baco desea callar a las ranas que dicen ser hijas de la Musa.

LAS RANAS: Brekekekex, coax, coax; brekekekex, coax, coax. Húmedas hijas de los pantanos, mezclemos nuestro cántico sonoro a los dulces sonidos de las flautas, coax, coax; repitamos los himnos que en honor de Baco Niseo hijo de Zeus, entonamos en la sagrada fiesta de las ollas, cuando la multitud embriagada se dirige a nuestro templo del pantano. Brekekekex, coax, coax.
BACO :Principian a dolerme las nalgas, carísima coax, coax. Pero a vosotras no se os importa nada..

Baco, después de vivir varios momentos incómodos, llega al infierno con el objetivo de buscar al poeta Eurípides, muerto reciente, se ve en medio de un conflicto. Hay un reto entre Eurípides y Esquilo para el sitial en la mesa del Hades del mejor poeta trágico. Se realiza un concurso en el que se ubica a Baco como juez.

Si bien de toda la obra se desprende una crítica sostenida a los poetas trágicos, este momento de la pieza es esencial, porque da cuenta de los recursos lingüísticos que toma uno y otro. En la época de Esquilo con los ornamentos épicos y los valores de la ciudad y en las tragedias de Eurípides personajes femeninos más fuertes.

ESQUILO: ¡Oh Deméter, que has formado mi inteligencia, hazme digno de tus misterios!

BACO: (A Eurípides) Quema tú también incienso.
EURÍPIDES: Gracias, yo dirijo mis oraciones a otros dioses.
BACO:¿Dioses particulares tuyos y recién acuñados?
EURÍPIDES:Precisamente.
BACO: Invoca, pues, a esos dioses tuyos.
EURÍPIDES: Éter de que me alimento, volubilidad de la lengua, ingenio
sutil, olfato finísimo, haced que triture los argumentos de mi
adversario.

Esta solicitud, nos habla de la cercanía de Eurípides con nuestro ejercicio, de la facilidad con la que identifica las funciones necesarias para el análisis de discurso. Sabe de la versatilidad de la lengua, de la arbitrariedad de la posición y el sentido y de la intuición para identificar las recurrencias o errores en la construcción formal, como elementos indispensables a la crítica.

Luego, cuando la discusión empieza a ser un contrapunto entre Eurípides y Esquilo, las dos posiciones filosóficas de la época toman forma y hay que visualizar en este punto, la maestría de Aristófanes que pone en juego las dos posturas, la de Esquilo ligada a los valores épicos y la de Eurípides más afincada a la realidad. Y lo más interesante es que éstas posturas las rescata desde el factor ornamental y, fundamentalmente, desde la forma y tipo de construcción de personajes. Vemos en la exposición como los personajes de Esquilo están más cercanos al ideal y cómo la función del personaje en éste caso, va a estar destinada a la formación del lector, a partir de la transmisión de valores. Por el otro lado, la posición de Eurípides en la construcción de personajes se acerca más a nuestra época en el sentido de que son más cercanos a la vida cotidiana y a la lógica que los de Esquilo.

EURÍPIDES: Porque le confundo. Después de haberse pasado la mitad de la tragedia con estas vaciedades, soltaba una docena de palabrotas campanudas, muy fruncidas de entrecejo y empenachadas, verdaderos espantajos que aterraban a los espectadores asombrados!

ESQUILO: ¡Oh rabia!
BACO:(A Esquilo) ¡Silencio!
EURÍPIDES: Y no decía nada inteligible...
BACO: (A Esquilo) No rechines los dientes.

En éste primer párrafo de la competencia, Eurípides, critica los silencios que preparan al auditorio para recibir la grandilocuencia poética de Esquilo, aún ligada con grandes rasgos a la épica de Homero.

EURÍPIDES: Pues todo se volvían Escamandros y fosos, y enseñas de escudos, y águilas-grifos de bronce, y palabras ampulosas, difíciles de comprender.

BACO: Es verdad; yo me pasé en claro toda una noche tratando de averiguar qué pájaro era su gran gallo amarillo.
ESQUILO: ¡Ignorantón! Es la figura que se pone en la popa de las naves,Pues yo creía que era Erixis, hijo de Filóxeno.
EURÍPIDES: ¿Qué necesidad había de gallos en la tragedia?
ESQUILO:Y tú, enemigo de los dioses, ¿qué has hecho?

Esquilo empieza a tallar en la competencia marcando la necesidad ornamental que requiere la tragedia. Tomemos en cuenta que Esquilo, incluye en la tragedia el uso de máscaras y coturnos o calzados altos con suela de corcho, sujetos con cintas de cuero que se diferenciaban de los suecos de la comedia. Elementos que utilizaban los actores para magnificar los personajes. Por otra parte hay que señalar que Esquilo cuando trata a Baco, de ¡Ignorantón! da cuenta de los conocimientos que él mismo posee acerca de naves y batallas. Esquilo había peleado contra los Persas y participó en las batallas de Maratón y Salamina.

 

EURÍPIDES: No he presentado en mis dramas grandes gallos ni hircociervos como los que se ven en los tapices de Persia. Yo había recibido de tus manos la tragedia cargada de inútil y pomposo fárrago, y principié por aliviarla de su molesto peso y curar su hinchazón por medio de versitos, digresiones sutiles, cocimientos de acelgas blancas, y jugos perfectamente filtrados de filosóficas vaciedades; después lo alimenté de monólogos, mezclados con algo de Cefisofón; y jamás dije a la ventura cuanto se me ocurría, ni lo revolví todo sin distinción: el primer personaje que se presentaba en escena explicaba el carácter y el nacimiento del drama.

En éste párrafo, Aristófanes pone en boca de Eurípides, cuestiones que hacen a las diferencias que son propias de este autor con respecto a Esquilo. La tragedia de Eurípides está más ceñida a la introducción al relato que hace el primer personaje, desestimando los discursos pomposos y fantásticos que forman parte de la tragedia de su antecesor.

 

EURÍPIDES: Después, desde los primeros versos, cada personaje desempeñaba su papel; y hablaban todos, la mujer, el esclavo, el dueño, la joven y la vieja.

Esquilo: ¿No merecería la muerte tal atrevimiento?
EURÍPIDES: Al contrario, mi objeto era agradar al pueblo.
BACO: Déjate de eso, amigo; ése es tu punto flaco.
EURÍPIDES: Luego enseñé a los espectadores el arte de hablar.
ESQUILO:Lo reconozco; ¡ojalá hubieras reventado antes!
EURÍPIDES: Y el modo de usar la palabra en línea recta, o en ángulo, y el arte de discurrir, ver, entender, engañar, amar, intrigar,sospechar, pensar en todo...
ESQUILO: Lo reconozco también.
EURÍPIDES:Puse en escena la vida de familia y las cosas más usuales y comunes, lo cual es atrevido, pues todo el mundo puede emitir sobre ellas su opinión; no aturdí a los espectadores con incomprensible y fastuosa palabrería; ni los aterré con Cienos
y Memnones, guiando corceles llenos de campanillas y penachos. Ved sus discípulos y los míos. Los suyos son Formisio y Megenetes, de Magnesia, armados de lanzas cascos, barbas y sarcásticas sonrisas; los míos, Clitofón, y el elegante Terámenes.

Aquí, se remarca la diferencia entre el relato que incluye personajes de la vida cotidiana y los heroes de Esquilo. Es importante, la justificación que hace Aristófanes en la boca de Eurípides sobre esta elección mi objeto era agradar al pueblo lo que aparece como una lectura de Aristófanes antes que la posición genuina de Eurípides, que a nuestro entender, tiene un fin más amplio.

Por último hay que mencionar que en ésta comedia de Aristofanes se ponen en juego dos posiciones, la de aristófanes y la de Eurípides. La del autor de Las Ranas, que representa una posición más clásica y la de Eurípides, que tiene que ver con los movimientos filosófico políticos que se dan en Atenas a finales del siglo V a.C., una época que fue de enorme crecimiento en el plano intelectual debido a la consideración del conocimiento como el mayor de los logros. No es de extrañar entonces, que en el contexto de la obra, Esquilo lleva ventaja y comienza a ridiculizar a Eurípides citano versos de muchos de sus prólogos. El debate se resuelve con una balanza en la que ambos poetas trágicos dicen unos pocos versos. Según el peso de los versos la balanza se inclinará a favor de uno u otro. Esquilo gana la contienda y Baco se lo lleva de vuelta en lugar de llevarse a Eurípides.

Escrita con humor e inteligencia, Aristófanes, expone su habilidad como conocedor de los elementos del discurso en una pieza crítica, que sin duda es una de las primeras críticas literarias de la literatura occidental.