EL PODER JUDICIAL EN LAS DEMOCRACIAS

 

 

PREFACIO

Al interés que despiertan los procesos políticos sudamericanos, sobre todo en las últimas tres décadas, cuando los países de la región entraron en un complejo proceso de democratización, responde este trabajo que se presenta al lector.

Es de advertir que fue concluido a finales del año 2008 y, en consecuencia, el análisis histórico y comparativo de los casos estudiados: Argentina y Venezuela, se detiene justamente en aquel momento. También resulta necesario precisar que se trató, en principio, de un trabajo de tesis de maestría en ciencia política y que la mayoría de los jurados coincidió en que el verdadero mérito y valor de la obra radicaba en el rigor y originalidad de la elaboración teórica y en la forma cómo se relacionaron esos contenidos teóricos, el análisis crítico del concepto de democracia y de los modelos de separación y de división de poderes, con la materia viva y vibrante de la historia, en especial durante los últimos años, en las mentadas naciones sudamericanas.

Por cierto, cinco años después de haber escrito ese trabajo, yo también creo que su mérito principal es teórico y, en ese sentido, no sólo conserva una actualidad inquietante (es suficiente con ver el rol protagónico que ha asumido el poder judicial, las cortes supremas, en varios Estados latinoamericanos) sino que aún me parece que es mucho más actual hoy que en el momento en que fue concebido.

Si bien desde la dogmática jurídica y aún desde la ortodoxia funcionalista, resulta inconcebible discriminar y oponer los modelos de separación de poderes, de origen europeo, con el modelo estadounidense, de división de poderes, en sus valores y prácticas centrales, sí creí esencial profundizar este tópico a fin de poder analizar, de manera adecuada, cuál ha sido el impacto social y político de la reforma institucional operada durante los años 90, en las nuevas relaciones establecidas entre los poderes públicos. En la actualidad conservo la misma convicción: es necesario comprender esa distinción entre separación, y a la vez subordinación de poderes, con la división rígida de los mismos, para entender el alcance político de la refor- ma institucional, como complemento de la reforma económica neoliberal, tal como se ha realizado en casi todas las naciones latinoamericanas, durante los últimos 25 años. Vale decir, de manera coetánea a la llamada democratización de sus procesos políticos, o por lo menos, cuando la mayoría de las repúblicas de Sudamérica, dejaban atrás oprobiosas dictaduras militares o regímenes autoritarios, en Brasil, en Argentina, en Uruguay, en Chile, en Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, para dar lugar a gobiernos electos.

¿Se trató realmente de un proceso de democratización o, más bien de un proceso de liberalización, controlada, de los regímenes políticos? ¡He aquí un bonito escollo teórico a resolver! ¿Qué es la democracia y qué es la democratización?

De allí que la presente obra haya incursionado en los arduos senderos teóricos de la filosofía política

tratando siempre de mantener algún sentido didáctico en la exposición – a efectos de presentar al lector una sustentación de los elementos que distinguen los principios liberales de los principios democráticos, en la organización social y política de los Estados contemporáneos.

La reforma constitucional de los años 90, tanto en Argentina (1995) como en Venezuela (1999), como ha ocurrido en la casi totalidad de las naciones latinoamericanas, ha dado un nuevo lugar, independiente y autónomo, al poder judicial frente a los poderes legislativos y ejecutivos de sendos paí- ses, y ha entronizado la figura del juez de las altas cortes, tribunales o cortes supremas, cortes constitucionales, etc., como garantes últimos del conjunto del sistema político.

 

¿Qué efectos pueden tener estos cambios institucionales, estos nuevos equilibrios, sobre la mentada democratización de nuestras sociedades? He aquí el punto al que deseaba llegar, cuando elaboré esta tesis, en el 2008, pero que hoy, según creo, se ha transformado en un tema, tanto para la ciencia política como para la sociología, de acuciante y crucial interés.

A.R.M., Bogotá, noviembre 2013